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Conocemos, pero ¿por qué no contratamos?

Interesantes conclusiones ha arrojado el Estudio del perfil socio cultural del ahorrador realizado por el Observatorio Inverco, aunque me permito sacar algunas conclusiones sobre ciertas conductas de los españoles frente a los productos financieros.

Si bien este informe afirma que casi el 70% de los ahorradores españoles tiene conocimiento financiero medio o alto de los productos de inversión, la realidad marca que no es lo mismo decir que hacer. Me refiero a que desde sitios como Financialred, intentamos guiar a los lectores acerca de las diferentes modalidades de inversión, aunque en la práctica muchos se bajan del barco antes de llegar a puerto.

Creo, que la mayoría de la población le tiene miedo a estas ofertas, y en esta suerte de ignorancia tácita, incluyo a productos simples como depósitos y cuentas ahorro. Los españoles, a pesar de la gran variedad de posibilidades que tienen a su alcance, siguen siendo tan conservadores que prefieren tocar el dinero con sus manos todos los días, en lugar de “hacerlo trabajar”.

Por ejemplo, durante el año pasado, según datos que aportó el Banco de España, aproximadamente el 40% del ahorro de las familias españolas permaneció depositado en cuentas a la vista, es decir, aquellas que no ofrecen remuneración o que prácticamente no abonan intereses.

Esta es una clara demostración de la preferencia por la posibilidad de disponer del dinero en caso de necesitarlo, en detrimento de la oportunidad de que nuestros ahorros generen intereses. La crisis económica, la creciente tasa de paro, y las deudas contraídas, han acrecentado ese temor a no poder contar con los ahorros en caso de necesitarlos.

Coincidiendo con los datos de Inverco, los productos más simples como los planes de pensiones y los depósitos son los productos más conocidos. En la orilla opuesta, se sitúan los seguros, fondos de inversión y la bolsa.

Creo que esta conducta conservadora no permite ver más allá de hoy, quiero decir que toma una fotografía de la situación que vive España, intentando sobrellevar el día a día, y no construyendo un proyecto a largo plazo, que en definitiva es lo que marca la diferencia entre lo inmediato y la proyección a futuro.

Inclinarnos por dejar nuestro dinero estancado es un grave error, que en primer lugar atenta contra nuestra propia economía doméstica. En segundo termino, es dañino a nuestra inteligencia el pensar que por tocar nuestros euros todas las mañanas cuando nos levantamos, es mejor negocio que invertirlas en un producto financiero.

Por último, siempre digo que es preferible una rentabilidad baja, que una nula. El sistema financiero español es tan amplio que ofrece opciones para todos, y las excusas son para quienes prefieren no informarse.

Depósitos frente a fondos monetarios

Las malas experiencias vividas por muchos ahorradores con fondos de inversión en 2008 ha hecho que en 2009 este producto financiero no creciera en exceso. En realidad, este movimiento no deja de ser un reflejo de la falta de conocimientos financieros por parte de los ahorradores españoles, especialmente a la hora de valorar el riesgo que asumen en su inversión.

Y es que no todos los fondos de inversión tienen el mismo perfil de riesgo, algo que también ocurre con los depósitos bancarios, algo que muchos inversores no perciben. Por norma, se suele pensar en los fondos de inversión como un producto más arriesgado que los depósitos y sólo es verdad hasta cierto punto. Al margen de los fondos garantizados, hay otras inversiones con un bajo perfil de riesgo y que podrían plantearse como alternativa a los depósitos bancarios. Se trata de los fondos monetarios.

Por definición, los fondos monetarios invierten en activos de renta fija con una duración media inferior a seis meses y en emisiones cuya calificación crediticia no puede ser inferior a A2 según Standard & Poors. Es decor, en teoría se trata de emisiones de alta calidad. Las limitaciones que la legislación española impone a los fondos monetarios en cuanto al tipo de activos y la liquidez que deben mantener hace que se trate de un producto muy seguro y por lo tanto comparable en este sentido a los tradicionales depósitos bancarios.

Evidentemente, existen diferencias entre ambos, pero lo interesante es enfocar la comparativa desde el punto de vista de la rentabilidad. En este sentido, la mayoría de depósitos parten con la ventaja de que se puede conocer exactamente cuál será su rentabilidad desde el momento de la contratación, algo que no ocurre con los fondos monetarios.

Un artículo de Cinco Días explica qué aspectos debemos tener en cuenta para medir la evolución de los fondos monetarios. La conclusión es queen el actual entorno de tipos de interés bajos e inflación controlada -por el momento-los rendimientos que ofrece el activo monetario son muy bajos y así seguirán en 2010. Según nuestro Ranking de Mejores fondos de inversión por categorías, los monetarios están entre los pocos que han salvado 2009 con ganancias. En concreto, la lista de mejores fondos monetarios elaborada por nuestros compañeros de TodoFondosdeinversion.com es la siguiente:

Estamos hablando de rentabilidades anuales muy ajustadas si se tienen en cuenta las previsiones del IPC para 2010, situadas entre el 1% y el 1,5%. La rentabilidad de los fondos de inversión también ha caído desde los máximos alcanzados en 2008 y la actual coyuntura de tipos de interés bajos tampoco ayuda a que remonten. Sin embargo, sí que ofrecen beneficios más interesantes. Sólo hay que acudir a los ranking de los mejores depósitos del mercado para ver rentabilidades que van desde el 5% TAE a tres y seis meses hasta el 4% TAE a un año -y eso sin tener en cuenta los fondos estructurados-.

En este sentido, otra alternativa sería la de invertir directamente en letras del tesoro en lugar de en un fondo monetario, pero su rentabilidad es actualmente menor y además de esta forma nuestro capital estaría, en principio, menos diversificado.

La principal ventaja de los fondos monetarios frente a los depósitos -estructurados al margen- es que su rentabilidad se encuentra ahora mismo bajo mínimos y en teoría sólo puede subir, aunque para eso también deberán hacerlo los tipos de interés -algo que probablemente no suceda hasta 2011-. Además, en el caso de los fondos de inversión deberemos restar al beneficio que obtengamos las comisiones que cobran las gestoras, algo de lo que están exentos la mayoría de depósitos.

Al final, tal y como está la situación actual del mercado, puede resultar más rentable acudir a un depósito como fórmula segura para rentabilizar nuestros ahorros.

Cambios en el escenario y nuestra mentalidad de ahorro

Ahorramos más que nunca. La crisis ha desatado la vena más conservadora en las familias españolas hasta el puntoque según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) la tasa de ahorro de las familias españolas en el segundo trimestre de 2009 creció hasta el 24,3% de la renta disponible, 10,8 puntos más que en 2008. Para valorar estos datos con algo más de perspectiva y evitar el efecto de comportamientos estacionales (el ahorro siempre aumenta antes de verano y de Navidades) se suele tomar la media móvil de los últimos cuatro trimestres, que también muestra un repunte del 17,5%,  6,5 puntos más que en el periodo precedente.

Las causas de este aumento son varias, aunque la más importante es el miedo a un recrudecimiento de la crisis y sobre todo al desempleo. Las perspectivas inmediatas y a medio plazo para el mercado laboral no son positivas y ya apuntan a un aumento de la tasa de paro hasta porcentajes cercanos al 19%-20%. Esto se ha traducido en un freno al consumo por parte de los hogares españoles (-8,6%) y un aumento del ahorro (+87%).

¿Y qué dirección ha tomado este ahorro? Es decir, qué están haciendo los españoles con ese dinero que ya no gastan. Pues la mayoría se está limitando acumularlo sin ningún tipo de aspiración inversores en cuentas corrientes que, además, no suelen estar remuneradas. De hecho, este es el destino de cerca del 44,35% del dinero de las familias españolas, muy por encima del saldo en depósitos, por ejemplo. Lo más significativo es que en lugar de reducir el capital sin remunerar, la crisis ha conseguido que este aumente (en enero de 2009 sólo el 39,6% estaba en cuentas que apenas ofrecen intereses).

Al parecer, el miedo está pudiendo con el raciocinio de los ahorradores y la necesidad de disponer de liquidez se está imponiendo a la rentabilizar el capital disponible. Desde Dinero Experto ya hemos comentado en varias ocasiones la necesidad de poner nuestro dinero a trabajar, por lo menos a unos niveles mínimos aceptables y estos se traducen como depósitos y/o cuentas remuneradas. De esta forma por lo menos no perderemos dinero por el efecto de la inflación.

Lo peor de todo es que al escenario de crisis económica se va a sumar la subida de impuestos que restará todavía más capacidad económica a los españoles. Al margen de la subida del IVA, que afectará directamente al poder adquisitivo, los cambios impositivos sobre las rentas de capital harán que la rentabilidad del ahorro se resienta, y mucho. Los españoles pasarán de pagar un 18% por los rendimientos obtenidos de inversiones financieras (esto incluye desde cuentas corrientes hasta acciones pasando por depósitos) a tributar un 19% si las ganancias son menores de 6.000 euros y un 21% si son superiores a esa cantidad.

El inversor medio español presenta un perfil moderado e incluso conservador y suele fiar a los depósitos y fondos de inversión el poco capital que decide arriesgar. El problema es que los primeros serán, junto con las letras del tesoro, dos de los productos financieros más afectados por la subida fiscal por la forma en la que pagan intereses. Por el contrario, la industria de fondos de inversión podría verse beneficiada, ya que se permite el traspaso de fondos de una entidad a otra sin ningún tipo de gravamen y sólo habría que tributar por los intereses conseguidos.

En cualquier caso está por ver ese traspaso de dinero de los depósitos a los fondos que auguran los expertos habida cuenta del carácter conservador del ahorrador español y de las malas experiencias de muchos inversores con fondos de inversión durante 2008.

Los estructurados vuelven a estar de moda

Hace unos meses nos preguntábamos si volvían los depósitos estructurados. Ahora la respuesta parece más clara: sí, y no sólo se trata de depósitos, sino de toda clase de productos estructurados.. Durante el último trimestre hemos asistido a un aumento de la oferta por parte de las entidades bancarias, que han visto en estos productos una forma para capear la crisis.

Además, parece que los inversores empiezan a perder el miedo hacia estos productos después de malas experiencias como las de Banif con los estructurados de Lehman Brothers. En realidad, un estructurado es un producto que invierte en varios activos, generalmente de renta fija y renta variable, y en los que la rentabilidad está ligada a la evolución que experimente una determinada referencia que puede ser un índice, una cesta de valores, acciones e incluso el IPC. Es decir, la rentabilidad no está asegurada y tampoco el capital inicial (aunque esto ya depende del vehículo concreto de inversión).

Los productos estrucutrados más comercializados son los depósitos y los bonos. Los primeros son los que mejor sirven para ver el funcionamiento de un producto estructurado. En la mayoría de los casos estructuran la inversión en dos partes: un tramo de rentabilidad fija más corto (generalmente a través de un depósito tradicional) y otro que depende de la evolución de un índice. En el caso de los depósitos, el capital suele estar 100% garantizado, pero no así la rentabilidad. Esto no ocurre con los bonos ni con las notas estructuradas y por su puesto tampoco con los fondos.

Lo que sí comienzan a exigir las entidades a quienes contratan este tipo de productos es que declaren que son conscientes de las implicaciones legales, regulatorias, contables, financieras y fiscales de esta inversión.

Según explica Expansión, los estructurados están sirviendo a la banca para mantener a flote el negocio durante la crisis a través de reestructuraciones de productos ya existentes para generar nuevos productos. Así, los inversores cierran su posición en un estructurado que ha perdido dinero y adquieren uno nuevo que en teoría está más adaptado a las nueva situación de mercado. Así consiguen generar nuevas comisiones que le permiten cubrir la falta de colocación de nuevos productos.

Y es que uno de los mayores inconvenientes de los productos estructurados suele ser su limitada liquidez. Retirar el capital antes de tiempo no siempre es posible y generalmente está sujeto a fuertes comisiones de penalización. Además, en líneas generales los depósitos estructurados suelen estar diseñados para invertir a largo plazo.

Simplificar, la estrategia KISS

Casi todo el mundo ha tenido la fortuna o desgracia de ser el objetivo de frases como “te complicas demasiado”, “piensas demasiado” o “¿No hay una forma más sencilla de hacerlo?” y lo peor es que en la mayoría de casos suele tener razón quien las dice. En ocasiones tendemos a darle demasiadas vueltas a decisiones que en realidad son mucho más simples de lo que parecen y terminamos complicando todo sobremanera. La actual crisis es un buen ejemplo porque al final la gestión financiera es uno de los ámbitos donde más tienden a complicarse las cosas.

Al margen de la complejidad como excusa para obviar una gestión financiera activa, lo cierto es que cuando se introduce un factor económico en la ecuación todo tiende a complicarse mucho más. Las finanzas siempre suelen ser un campo de pruebas prolífico en este sentido y por eso hay Fondos de Fondos, Warrants, ETFs o fondos cotizados y un abanico casi infinito de productos derivados. La oferta es tan abrumadora que, como apuntaba anteriormente, muchos prefieren mirar a otro lado y no invertir ni siquiera en lo básico. Es decir, regresar a lo más simple.

La gestión financiera debe adaptarse a cada ahorrador y por eso para la inmensa mayoría lo que mejor funciona es la estrategia KISS, que viene de la abreviatura de “Keep it simple, stupid“, cuya traducción sería “hazlo/ sencillo” (el estúpido final es sólo para que su escritura coincida con el grupo musical éThe KISS.  El problema es que la teoría es muy sencilla pero traducirla en una estrategia de inversión palusible no tanto: Demasiadas alternativas en un entorno demasiado cambiante que exige en muchos casos un conocimiento demasiado extenso para el común de los mortales (esta podría ser la excusa más repetida).

Por fortuna, existen personas que se dedican a estudiar el mercado y elaborar complejas teorías que después se reflejan en sistemas de inversión relativamente sencillos con una distribución predeterminada de los activos. En la mayoría de casos se puede resumir todo con las palabras de David Swensen, el principal gestor de Yale, “no intentes hacer magia, mantén una cartera simple y diversificada, controla tus costes y reajusta periódicamente la localización de tus activos en línea con tus objetivos a largo plazo”. En productos financieros esto se traduce, según el experto, en fondos indexados, depósitos y otras herramientas de inversión fáciles de manejar.

Lo más cusioso es que Swensen aconseja a los inversores mantenerse alejados del mercado bursátil para evitar distracciones por un lado y para no ser presa de los movimientos de pánico que todo inversor ha sufrido alguna vez en su vida. Si bien es cierto que invertir en bolsa, en valores concretos puede ‘consumir’ buena parte del tiempo que se dedica a la gestión financiera, también lo es que esta es una de las fórmulas más asequibles para intentar tener interesantes revalorizaciones porcentuales de nuestro capital. Además, la inversión en fondos ya implica generalmente invertir en determinadas acciones con el inconveniente de que no se pueden controlar.

¡Ah! Y para quienes no sepan quienes son The Kiss, aquí os dejo un video a modo de recordatorio:

Imagen – Jimee, Jackie, Tom & Asha

Nace el Observatorio Inverco

Los fondos de inversión han sido uno de los productos más castigados por la crisis y sin embargo todavía son una de las principales vías de inversión de los ahorradores españoles junto con los planes de pensiones, si bien estos últimos se ven más como ahorro que como inversión. En concreto, un 60% de los hogares utiliza algún producto de inversión colectiva (la distribución es de un 60% para fondos de inversión y un 40% para fondos de pensiones).

Pese a la fuerte implantación de estos productos, el usuario de banca medio muchas veces desconoce la realidad de sus inversiones y por ello desde la Asociación de Instituciones Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (Inverco) ha decidido poner en marcha el Observatorio Inverco, cuyo objetivo será el de convertise en un foro de análisis y debate sobre los productos de la asociación.

El observatorio estará dirigido por Ángel Martínez-Aldama (también director general de Inverco) y contará con la participación de otros siete profesionales del sector pertenecientes a las principales instituciones de inversión colectivas. En la presentación del Observatorio Inverco, Martínez-Aldama ha recalcado que la idea surgió como fórmula “para poder estar cerca del consumidor”. Su intención es acercar la industria de inversión colectiva y sus productos a los ahorradores españoles, además de convertirse en un centro de referencia en lo que a formación sobre sus productos se refiere. Como recalca su director, en el actual contexto “se hace más necesario que nunca disponer de nuevas perspectivas de análisis y poner en marcha iniciativas centradas en facilitar las claves fundamentales de la inversión en este tipo de productos”.

Entre las actividades que desarrollará el Observatorio Inverco destaca la elaboración periódica del Barómetro Inverco, que analizará las preferencias y tendencias de inversión y estudiará la percepción de los inversores sobre fondos de inversion y planes de pensiones. Además, también llevarán a cabo sesiones informativas y la pagina web del Observatorio contará con informes de coyuntura económica, análisis y artículos de profesionales del sector que deberían facilitar las decisiones de los inversores españoles.

La presentación del Observatorio Inverco coincide con la publicación de los primeros datos de la asociación sobre el patrimonio de estos productos en el primer semestre del año. Según ha adelantado Martínez-Aldama, los reembolsos del primer semestre se han reducido un 70% frente al mismo periodo de 2008. El directivo considera que la situación está mejorando y cree que en algún momento de 2009 dejarán de producirse reembolsos, aunque recuerda que “ocho de cada diez partícipes que estaban en fondos el año pasado continúan en fondos”.

En concreto, el patrimonio de los fondos de inversión se situó en 160.653 millones de euros, un 0,8% menos que hasta mayo, al final del junio. Martínez-Aldama explica que parte de la caída de la caída del patrimonio y de la retirada de efectivo está ligada a las características de este producto, cuya liquidez es absoluta. En este sentido, los inversores habrían sacado su dinero de fondos de inversión y fondos de pensiones ante la imposibilidad de retirar el capital de otros productos.

En cualquier caso, la evolución del sector en 2009 está siguiendo por el momento los pasos previstos por Inverco con una primera parte de 2009 negativa, aunque positiva en comparación con 2008, y una segunda parte netamente positiva.

Las suscripciones netas en junio alcanzaron 4.793 millones de euros, mientras que el número de partícipes se situó a 30 de junio de 2009 en 5,80 millones, lo que representa un descenso de 36.590 partícipes con respecto a mayo, un 0,6% menos.

Las rentabilidad anual más elevada fue para los fondos garantizados de renta fija, con un 4,20%, seguidos de los fondos de renta fija a largo plazo, con un 4,10% y los fondos monetarios, con una revalorización del 1,83%.

¿Vuelven los depósitos estructurados?

Los depósitos bancarios han sido una de las estrellas de 2008 gracias a primero al descalabro del mercado financiero y a la subida del euribor después. Sin embargo, el entorno ha cambiado en 2009 y la bajada de tipos de interés se ha vuelto en contra de los depósitos tradicionales ya que en esas condiciones las entidades no han podido mantener las rentabilidades que venían ofreciendo hasta el momento.

Pero como los bancos necesitan dinero y los ahorradores desean rentabilizar su capital ya empiezan a surgir nuevas ofertas bajo diferentes fórmulas. Al margen de la reciente y peligrosa moda de las participaciones preferentes, bancos y cajas de ahorro están apostando por los productos estructurados. El problema es que muchos inversores todavía recuerdan lo ocurrrido con los estructurados de Lehman y son rehacios a invertir en ellos ya que ahora son conscientes del riesgo que suponen.

Como su propio nombre indica los depósitos estructurados organizan su inversión de forma distinta a los depósitos tradicionales, ya que en parte están ligados a uno o varios activos subyacentes. Es decir, una parte de la rentabilidad depende de la evolución de este activo subyacente, que puede ser desde un índice hasta una bolsa de acciones pasando por el IPC. Para compensar el riesgo que asume el cliente se suele estructurar (de ahí el nombre) la inversión en dos partes. La primera sería a plazo fijo e interés igualmente fijo y predeterminado, mientras que en la segunda sería la parte variable a la que acabamos de referirnos.

Los depósitos estructurados suelen garantizar el capiral a sus clientes y lo que varía es la rentabilidad final, aunque lo normal es que se establezcan unos límites a la retribución de antemano. Así, por ejemplo, se establece un techo y un suelo en cuanto al interés máximo y mínimo que percibirá el cliente en función de como evoluciones el activo subyacente.

Al tratarse de un producto con una rentabilidad variable conviene asegurarse antes de su contratación de que efectivamente el 100% del capital está garantizado y de las condiciones de retirada del capital. Este tipo de depósitos suele establecer largos periodos de contratación (de por lo menos dos años) y sus comisiones por retirada anticipada tienden a ser mayores que en los depósitos tradicionales.

La contratación de depósitos estructurados todavía se encuentra en ‘horas bajas’ (de hecho ha caído un 18% desde el caso Lehman), pero es una de las principales apuestas de la banca. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido hace poco menos de un año, ahora su estructura es mucho más sencilla y las entidades están ofreciendo mucha más información sobre los activos subyacentes en los que se invierte. Además, juega a su favor el ligero repunte que están experimentado los fondos garantizados, que en muchos casos recurren a los estructurados para cubrir parte de su cartera.

¿Conviene que la tarjeta sea nuestro fondo de emergencia?

Una de las primeras tareas para hacernos con el control de nuestras finanzas es la de crear un fondo de emergencia o de reserva que nos permita cubrir cualquier imprevisto y, en el peor de los casos, subsistir cuando falten ingresos. La cuantía de este fondo varía en función de las necesidades de cada persona, pero en teoría debería cubrir los gastos fijos de seis meses.

El problema en muchos casos es la falta de paciencia para formar este fondo (las cantidades que se pueden aportar no siempre son grandes), unido al afán consumista (esas cantidades de dinero siempre suponen una tentación). Es entonces cuando empiezan a surgir ideas alternativas para ‘cubrirse las espaldas’ desde un punto de vista financiero. Una de las más habituales es utilizar la tarjeta de crédito como fondo de emergencia. La lógica que suele emplear en estos casos es la siguiente: el dinero que está en el fondo de reserva no se rentabiliza, es como un capital inmovilizado por el que no obtengo ningún rendimiento. Es mejor invertirlo y tener una línea de crédito en caso de que surja un problema.

Lo que ocurre es que el problema suele surgir junto con el imprevisto. Y es que el propio funcionamiento de las tarjetas de crédito hace que no sea la herramienta más recomendable para utilizar como fondo de emergencia. En primer lugar, hay que tener en cuenta que la línea de crédito de las tarjetas varía según indique la entidad emisora. De esta forma, lo que un día podían ser 15.000 euros al siguiente pueden ser sólo 10.000. La diferencia es demasiado grande, sobre todo teniendo en cuenta que un fondo de reserva debe de ser sobre todo seguro y estable. No en vano es el capital del que dispondremos para cualquier imprevisto.

Además, en caso de que la tarjeta de crédito fuese nuestro fondo de reserva estaríamos pasando directamente a un estado de endeudamiento si hiciésemos uso de él. Es decir, sería un fondo que no cumpliría su labor principal, evitar las deudas cuando surja un problema económico. Todo esto sin tener en cuenta los altos tipos de interés que cobran las tarjetas de crédito muy por encima, por ejemplo, del de un crédito personal.

Por otra parte, siempre se puede rentabilizar el fondo de emergencia, no hay por qué mantener ese dinero inmovilizado. Una opción simple es contratar depósitos financieros a corto plazo o incluso dejarlo en una cuenta remunerada. En cualquier caso, siempre debemos tener claro que lo principal es que ese dinero esté seguro, sin exponerse a riesgo y sobre todo disponible.

El oro mantiene su atractivo

Parece que la crisis nos ha llevado a de nuevo a los tiempos del salvaje Oeste cuando se desató la fiebre del oro. Y es que una los inversores han vuelto a elegir al preciado metal como su activo refugio preferido en momentos de incertidumbre. Por eso durante los momentos de mayor caída de los mercados su valor llegó a superar los 1.000 dólares por onza, aunque ahora se encuentra por debajo de esa cota.

La recuperación de la bolsa a finales de marzo y principios de abril ha hecho caer el precio del oro en torno a un 11% desde sus máximos de febrero, pero todavía sigue siendo una inversión muy a tener en cuenta, sobre todo a medio plazo. Las razones son diversas, pero la primera es que el oro es una de las pocas inversiones que no depende de decisiones gubernamentales y sobre todo que no se devalúa tan fácilmente como los activos dinerarios. En una sola palabra, es una inversión universal que siempre ha funcionado, desde que comenzó el comercio propiamente dicho. Además, con la presentación de resultados empresariales del primer trimestre tan cerca es posible que vuelvan a producirse sorpresas negativas que afecten a las inversiones en bolsa.

Existen diferentes opciones para comprar oro al alcance del inversor medio. La primera y en la que piensa casi todo el mundo cuando se trata de invertir en oro es comprar físicamente el metal. Es decir, adquirir lingotes o monedas de oro de 24 kilates. El problema es que se trata de un producto que no comercializan los bancos, algo que sí ocurre con el resto de opciones. En España existen varias empresas que se dedican a la compra venta de oro, aunque OroDirect es una de las pocas que lo hace como inversión.

Los mercados o ‘spot’ más activos para la compra y entrega inmediata de oro es el de Londres, aunque India, Oriente Medio, China, Singapur, Turquía, Italia y Estados Unidos son también mercados importantes de comercio de oro físico. Aunque la compra de oro como inversión está exenta de IVA, la adquisición física del metal plantea varios inconvenientes que además se traducen en un aumento de gastos frente al resto de opciones. El primero es que el precio de cada lingote oscila entre los 6.000 y los 22.000 euros en función de su pureza y custodiar ese capital acarrea ciertos costes en materia de seguridad. A esto hay que añadir los gastos de transporte y mantenimiento.

La opción más recomendable para evitar sobresaltos y cubrirse ante el robo (en caso de querer lingotes físicos) es optar por los certificados de depósito sobre oro. En realidad sólo se trata de un papel que certifica que se es poseedor del oro, lo que elimina el gasto de transporte y mantenimiento, además de hacer su custodia algo más llevadera.

Pero para invertir en oro no es necesario comprar los lingotes. El mercado ofrece otras alternativas menos costosas y también más flexibles para la negociación inmediata. La primera es acudir a fondos de inversión tradicionales que inviertan en materias primas y una segunda variante pasa por los ETF, que de hecho suele ser la alternativa más habitual.

Menos comisiones en los fondos de inversión ¿es suficiente?

Según publica Cinco Días, las gestoras han comenzado a rebajar las comisiones de los fondos de inversión para atraer a los inversores. Estos productos fueron unos de los más castigados en 2008 por la crisis y los reembolsos. En concreto, su patrimonio se redujo en 71.900 millones de euros en 2008, lo que supone un 29% respecto a 2007 con una caída del 2,3% en la rentabilidad media ponderada de acuerdo a los datos de Ahorro Corporación. Desde Inverco aportan otro dato negativo, el de la caída en un 23,78% del número de partícipes y accionistas.

Se puede decir que 2008 ha sido el peor año para los fondos de inverisón y 2009 no se presenta mucho más positivo. Por eso las gestoras trabajan para mejorar sus prestaciones y sobre todo la rentabilidad de los fondos de inversión. Las comisiones han sido uno de los aspectos más criticados de este tipo de productos, primero por su cuantía y segundo porque no existe una normativa del todo clara al respecto. Conscientes de la dificultad para lograr los resultados de años anteriores y del empuje de otras herramientas de inversión más conservadores, las gestoras se han decantado por reducir las comisiones que cobran a sus clientes como fórmula para que aumenten los beneficios de la inversión.

En realidad no se trata de una tendencia nueva. Las gestoras llevan desde principios de 2008 bajando las comisiones de sus fondos, pero las comunicaciones a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) han aumentado exponencialmente desde diciembre del año pasado. Parece que los fondos de inversión tratan de recuperar su atractivo tras el desastre de 2008 pero, ¿será suficiente con esta rebaja en sus comisiones?

El año 2009 se presenta como un ejercicio sobre todo inestable. Pocos dudan ya en apuntar hacia el déficit y el crecimiento negativo de la economía España y el resto de países más ricos. Sin embargo, todavía siguen existiendo importantes incógnitas sobre el rumbo de la inflación (posible deflación) y el comportamiento del sector financiero (¿cuántos bancos quebrarán o serán nacionalizados en 2009? ¿le llegará el turno a algún español?). El mercado bursátil registra índices de volatilidad récord y en el caso de las materias primas el oro se presenta como principal refugio pero todavía existen serias dudas al respecto, por no hablar del petróleo. En resumen, 2009 será todavía un año complicado para las inversiones y por extensión para los fondos de inversión.

Esto no implica que haya que desechar a los fondos como vehículo de inversión. De hecho, siempre tendrán cabida en una cartera bien diversificada. Una vez más, el factor determinante para su contratación será el perfil de riesgo. En la actualidad la oferta del sector es diversa y existen productos muy seguros, empezando por los fondos garantizados. También tienen un corte defensivo los llamados Fondos monetarios y de renta fija, que tradicionalmente actúan como refugio en épocas de crisis. En cualquier caso, hay que tener en cuenta el riesgo que suponen estos productos, donde se puede perder todo el capital invertido.

En realidad, los fondos de inversión son carteras completas con varios tipos de activos según el perfil de riesgo y el tipo de fondo. Por eso, antes de invertir conviene leer detenidamente la hoja informativa que de cada fondo guarda la CNMV y sobre todo buscar asesoramiento cuando no se tengan conocimientos del mercado o mercados en los que invierte el fondo

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