Publicado por Jose Trecet - 06/06/08 a las 12:06:36 pm
En un momento en que los bancos han cerrado el grifo crediticio y las subidas del Euribor se han convertido en el garrote vil de miles de hipotecados, los pequeños ahorradores agudizan el ingenio para encontrar otras vías de financiación. En este caso no se trata de los dudosos créditos rápidos, la unificación de deuda o de ampliar la hipoteca, sino de una tendencia que ya se ha extendido por Europa y Estados Unidos pero que todavía apenas ha puesto los pies en España: los préstamos personales entre particulares o personas físicas, desde un punto de vista estrictamente legal.
El funcionamiento de estos préstamos entre particulares es relativamente sencillo. Sólo hay que indicar en la página web concreta la cantidad, el motivo (en ocasiones), el plazo en que se desea devolver y el interés que se está dispuesto a pagar. A partir de ese momento el usuario irá recibiendo diferentes propuestas de los internaturas-prestamistas dispuestos a prestarle el dinero en esas condiciones. Se trata de una situación donde todo el mundo sale ganando: prestamista, prestatario y, por supuesto, intermediario.
En el caso del prestamista, obtiene un rendimiento de su dinero con unos rentabilidad superior a los que le daría cualquier banco por un depósito, por ejemplo. Por su parte, el prestatario, consigue su crédito a un interés mucho más bajo que el que le ofrecería una entidad financiera convencional y encima no tiene que hacer frente a ningún tipo de comisión. Por último, el intermediario, es decir, la página web que sirve para poner en contacto y de llevar a cabo un control del prestatario y de verificar la información que éste entrega, por lo que cobra una comisión.
Al final, estos sistemas tratan de aprovechar las posibilidades de interacción que ofrece la Red para saltarse a los intermediarios tradiciones que hasta ahora han dominado el negocio. Su funcionamiento tiene mucho que ver con el auge de las redes sociales en Internet, ya que en el fondo crean una comunidad de prestamistas alternativa.
Desde un punto de vista legal, en España todavía no existe ninguna normativa concreta para regular este tipo de préstamos. Generalmente suelen llevarse a cabo mediante un contrato privado en el que se plasman condiciones y que también sirve para acreditar la existencia del préstamo, que por otra parte tiene una serie de implicaciones fiscales.
De momento tampoco hay ninguna compañía española que se dedique exclusivamente a la concesión de este tipo de préstamos. Lo más parecido PartiZipa.com, una página que sirve de punto de reunión para emprendedores y que cuenta con una sección en la que se puede pedir financiación para proyectos siempre empresariales.
Sin embargo, sí que han surgido algunos grupos de particulares que ofrecen créditos, aunque con unas condiciones cerradas, no negociables y que en realidad nada tienen que ver con el espíritu de ‘altruista’ de los prestamos entre particulares que estamos comentando. Este es el caso de Particularmente.com, que presta 12.000 euros o 6.000 euros a devolver en un plazo de 30 días con un alto tipo de interés (de hecho hay que reembolsar 17.000 y 8.500 euros respectivamente).
Zopa.com, pionero en este campo, y Prosper.com son los dos principales actores en este recién creado mercado de los préstamos personales. El primero opera en cinco países y cuenta con una base de datos de más de 200.000 usuarios, lo que da una muestra del auge que está adquiriendo este negocio.
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