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¿Cuánto cuesta un hijo? Revise su presupuesto

El nacimiento de un hijo siempre es motivo de alegría excepto para el bolsillo. El impacto financiero de un bebé es enorme y no sólo por el gasto que genera, sino porque obliga a cambiar toda la política de gastos de la hasta ese momento pareja y ahora familia.

En cualquier caso la pregunta clave es ¿cuánto cuesta un hijo? Hay varios estudios sobre el coste concreto de un bebé durante su primer año de vida y aunque las cantidades varían de uno a otro, casi todos se acercan a la cifra de 6.000 euros (últimamente casi 7.000 euros) que marca el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Y es que los gastos fijos mensuales pueden acercarse a los 800 euros según el diario 20 minutos. Hay que invertir en pañales, leche, cremas… y un sin fin de productos que antes no figuraban en la lista de la compra.

Por categorías, la ropa de cama, el calzado, etc pueden llegar a suponer hasta 850 euros al año. No hay que olvidar que los niños crecen deprisa y esto obliga a cambios constantes. La alimentación es otro de los puntos fuertes con un gasto que alcanza lo 1.500 euros anuales. Tras unos primeros meses de lactancia materna hay que comenzar a comprar biberones, calienta biberones, estabilizadores y la propia comida (potitos, leche adaptada, verduras para las papillas…). Higiene y pañales suponen un coste superior a los 800 euros al año incluyendo termómetros, colonias, polvos talco, cremas hidratantes y toallas limpiadoras, entre otros artículos. El cuidado del bebé también suma mucho dinero a esta cuenta, ya que tras los cuatro meses de baja por maternidad hay que buscar soluciones como contratar un canguro (más de 12 euros la hora) o buscar una guardería (superan los 300 euros al mes) ya que no todos pueden recurrir a las incombustibles abuelas.

A todos estos gastos hay que sumarle los del equipamiento previo que incluyen la cuna, bañera, cochecito de paseo o silla para el automóvil, entre otros. Su coste es de 1.200 en el mejor de los casos, ya que sólo el carrito puede llegar a costar 600 euros más ‘extras’. No es de extrañar que muchas familias tengan que recurrir a un préstamo para hacer frente a estos desembolsos.

Sin embargo, al margen de los desembolsos puntuales un bebé trastoca todo el presupuesto familiar y cambia radicalmente la forma de gastar el dinero. Hay partidas de gastos que se incrementarán irremediablemente mientras que otras tenderán a menguar e incluso desaparecer.

La llegada de un niño implica un aumento del gasto en alimentación en cerca de un 20% y no sólo porque los productos para el bebé sean más costoso. El tiempo disponible para planificar la compra baja y con él su eficiencia. También es mayor el consumo eléctrico. Un nuevo miembro equivale a más lavadoras, agua caliente y luces encendidas en mitad de la noche. Y otro tanto se puede decir del gasto médico. El resto de partidas que requieren más dinero son ropa y calzado y una nueva, cuidado del bebé.

Para hacer frente a estos aumentos hay que recortar otro tipo de gastos pero nunca del que se destina a ahorro e inversión. Es decir, hay que reestructurar los gastos familiares. Por ‘fortuna’, un hijo implica una serie de responsabilidades que cortan de raíz algunos de los gastos más comunes y elevados de la vida en pareja empezando por la partida de ocio y tiempo libre (el ahorro aquí es impresionante). Salir a cenar, a tomar una copa o irse de vacaciones se convierten en actividades prescindibles durante los primeros meses de vida y una fuente de la que ‘tirar’ para cubrir el resto de gastos.

En términos absolutos, la supresión de la mayor parte de actividades de ocio (incluyendo adicciones como el tabaco) sólo sirve para cubrir un cerca de una cuarta parte del gasto generado por el nacimiento de un bebé. El resto deberá llegar por medio a través de una reestructuración del presupuesto o de préstamos bancarios.

Buenas y malas formas de conseguir dinero rápido

Necesito dinero y rápido“. Esta es una de las frases que más se repiten hoy en día como consecuencia del aumento de las hipotecas y la crisis del crédito. Existen diferentes fórmulas de alcanzar este objetivo desde la venta de patrimonio hasta los llamados créditos fáciles. Cada persona y familia elegirá la que mejor se adapte a sus necesidades y sobre todo a su situación económica. Sin embargo, hay opciones más ventajosas que otras desde un punto de vista más objetivo.

En CNN Money han elaborado un listado con 17 fórmulas de conseguir ese dinero rápido y las ha clasificado de mejor a peor. Algunas están demasiado enfocadas al mercado estadounidense y han tenido que ser adaptadas al caso español. Las primera opciones son las más rentables desde un punto de vista financiero, en tanto que las últimas pueden ser nefastas y el punto de partida para la creación de una deuda insalvable. Así, las soluciones son las siguientes:

  1. Acudir a tu fondo para emergencias, que precisamente para eso está. Lo peor es que tras utilizarlo ya no habrá ningún colchón económico para eventuales vicisitudes.
  2. Vender parte de tus inversiones no relacionadas con la jubilación. Lo más recomendable es deshacer posiciones de activos que no han estado ofreciendo un buen rendimiento. Eso sí, hay que tener en cuenta que habrá que pagar a Hacienda su parte correspondiente por los beneficios.
  3. Pedir un regalo a tus padres. Esta posibilidad no está al alcance de todos (por edad y recursos). De todas formas debería figurar la primera en la lista desde un punto de vista exclusivamente financiero, aunque quizás no desde uno moral más relacionado con el orgullo.
  4. Liquidar los depósitos de baja rentabilidad implica casi siempre perder parte o la totalidad de los intereses aunque también es una de las formas más rápidas de conseguir dinero.
  5. Liquidar la póliza del seguro de vida es una opción que supondrá la pérdida de buena parte de los intereses pero que no aumentará tu deuda. Además, no está disponible en todos los tipos de seguro de vida.
  6. Vender la cartera de acciones es una opción que no contempla el artículo pero que conviene hacer antes que acudir en busca de financiación ajena.
  7. Pedir dinero prestado a familiares y amigos es una alternativa parecida a la de acudir a los padres en busca de ayuda. La diferencia es que en este caso sí habría que devolver el dinero. Lo más recomendable es redactar un contrato de préstamo entre particulares que establezca claramente las condiciones de pago y de devolución. Desde un punto de vista financiero sería una de las mejores opciones, por encima de liquidar la póliza del seguro de vida.
  8. Ampliar / Refinanciar el capital préstamo hipotecario suele ser una de las opciones más utilizadas. El problema es que tampoco todo el mundo puede solicitarla y ahora mismo las entidades bancarias no están concediendo demasiados préstamos de este estilo. En el caso estadounidense plantea la posibilidad de ‘recuperar’ el dinero que ya se ha pagado de la casa, algo poco común en España. La ventaja frente a un préstamo personal es que los tipos de interés son menores.
  9. Sacar dinero del plan de pensiones. Algunos planes de pensiones permite ’sacar’ algo de dinero con la condición de reintegrarlo en un plazo limitado de tiempo, aunque son los menos.
  10. Préstamos entre particulares es una medida relativamente extendida en Estados Unidos pero que apenas está comenzando a aflorar en España. Las ventajas radican en que el tipo de interés es incluso menor que el un préstamo personal del banco.
  11. Solicitar un préstamo personal es una opción que no refleja el artículo de CNN Money pero que nunca se debe perder de vista.
  12. Finiquitar parte de los planes sistemáticos de ahorro es una de las últimas medidas que deben tomarse. Es lo que comúnmente se conoce como “pan para hoy y hambre para mañana). En la clasificación estadounidense figura como la decimosegunda mejor opción.
  13. Firmar una hipoteca inversa sólo está disponible para las personas mayores de 65 años que por otra parte no tienen acceso a algunas de las opciones relacionadas con sus planes de pensión.
  14. Vender parte del patrimonio. En este punto ya no sólo se trata de los bienes materiales que no se utilizan sino que también puede incluir el coche, antigüedades o joyas.
  15. Exprimir la tarjeta (tarjetas) de crédito es una de las peores opciones por muy contradictorio que parezca. Aunque en Estados Unidos los intereses de las tarjetas de crédito son mayores que en España, aquí también siguen siendo una mala opción a corto y largo plazo, eso sí, algo mejor que el decimoquinto puesto que le otorgan los estadounidenses.
  16. Solicitar un crédito rápido sería el equivalente español a las tarjetas de crédito estadounidenses en lo que a intereses se refiere.
  17. Liquidar todos los planes de pensiones es con mucho una de las peores opciones.
  18. Acudir a un prestamista debe de ser la última alternativa. En este sentido conviene tener mucho cuidado con las condiciones del préstamo para evitar caer en la ruina total.

Lógicamente las últimas propuestas deben evitarse a todo costa y reservarse para momentos de verdadera necesidad. Como estrategia general hay que llegar a un balance entre deshacerse de todos los activos disponibles y la solicitud de crédito porque a menor patrimonio mayores serán las dificultades para conseguir financiación en óptimas condiciones.

El interés legal del dinero


En una época en la que constantemente se está hablando de los tipos de interés en préstamos hipotecarios y cómo afectan el IPC y la inflación a los bolsillos del consumidor conviene regresar a los orígenes y recordar qué es el interés legal del dinero y cómo se calcula.El interés legal del dinero es, según el Banco de España, el que señala la ley a través de la Ley de Presupuestos Generales .Se trata de un valor de interés que se publica como parte del BOE y que tiene vigencia durante el resto del año y “que se aplica como indemnización de daños y perjuicios cuando el deudor incurriese en mora (retraso en el cumplimiento de su obligación) y no se haya pactado un interés determinado”.

De esta forma, el interés legal del dinero no es más que el interés que se utiliza para devolver un préstamo cuando hay ningún acuerdo previo al respecto entre deudor y acreedor. Es el tipo de interés que se aplica cuando una persona se retrasa en el pago de la hipoteca, una transacción comercial e incluso cuando es la administración quien no hace efectivas sus obligaciones, por ejemplo, en el pago del IRPF. El Banco de España es el encargado de determinar en qué situaciones de demora e impago se aplicará este interés.

El interés legal del dinero se calcula teniendo en cuenta la coyuntura y expectativas económicas y se publica en el BOE como para de la Ley General de Presupuestos del Estado. Su vigencia es de un año y para 2008 ha sido establecido en el 5,5%, lo que supone una subida de 0,5 puntos respecto a 2007. El dato previsiblemente vuelva a subir en 2009.

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Cómo pagar la ‘vuelta al cole’

El verano va llegando a su fin y empieza a ser hora de preparar el regreso a la realidad. Para algunos supondrá volver a la rutina del trabajo, pero para las personas con hijos es el principio de un nuevo curso escolar, lo cual también es sinónimo de gastos. El coste medio de la vuelta al cole este año será de 825 euros según un estudio realizado por la Federación de Usuarios Consumidores Independientes.

La cantidad varía en función del tipo de colegio y comunidad autónoma. En el caso de los públicos la cifra será de 528 euros, mientras que en los concertados se eleva hasta los 783 euros y en los privados hasta los 1.164 euros. Por comunidades autónomas los madrileños son quienes más deberán pagar (1.072 euros) y los castellano-manchegos los que menos (699 euros). En cualquier caso, se trata de un dinero respetables para la mayoría de economías domésticas, sobre todo después de un periodo veraniego donde casi siempre se acostumbra a gastar un poco más de lo que se planeaba.

Con el euribor todavía en máximos a la espera del Banco Central Europeo (BCE) muchas familias preferirán cubrirse las espaldas con un dinero de fondo ante posibles sorpresas. Aunque desde Dinero Experto hemos repetido que hay que evitar la deuda como primer paso para controlar las finanzas personales / familiares, en este caso puede ser recomendable buscar alguna vía para financiar esos 825 euros.

El primer consejo es tratar de financiar algunas de las compras en los propios establecimientos. Algunas grandes superficies suelen ofrecer financiación a dos o tres meses sin intereses en caso de superar una determinada cantidad de compra. Esta sería sin duda la mejor opción e incluso es factible acceder a pagar intereses siempre que no superen a los de un préstamo personal.

El segundo consejo es no ‘tirar’ de la tarjeta de crédito y otras opciones de dinero fácil como los créditos rápidos. Pese a ser la forma más sencilla de obtener ese dinero también habrá que pagar más en concepto de intereses. Por eso lo mejor es acudir al banco en busca de un préstamo personal. Algunas entidades como CAI ya ofrecen préstamos específicos para ‘la vuelta al cole’. El problema en este caso es que en realidad se trata de préstamo de estudios al uso con un importe mínimo de 3.000 euros y máximo de 9.000 euros a devolver en 60 meses con un interés del 6% TAE.

El gran problema de los préstamos personales para estudios es que la cuantía suele superar con creces lo necesario para la vuelta al cole, esto se debe a que están más enfocados a financiar estudios universitarios. De hecho, algunos están exclusivamente pensados para ese propósito. Sin embargo, en el caso de los escolares se puede utilizar el capital restante para hacer frente a los gastos de todo el año escolar.

En cualquier caso, siempre existe la opción de solicitar un préstamo personal por el importe deseado. Los más competitivos del mercado rondan un TAE del 8% en su modalidad online con un tipo de interés nominal del 7%.

La guerra por las hipotecas toda a su fin: dese prisa

La lucha de bancos y cajas de ahorro por hacerse con las hipotecas del vecino empieza a perder fuerza. La subrogración hipotecaria, fórmula normalmente empleada para cambiar de banco apenas creció un 14% en los primeros cinco meses del año según cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE). La cifra apenas se acerca a los 25.279 clientes y todo pese a que las entidades financieras llevan desde principios de año disputando una encarnizada batalla para robar usuarios a la competencia.

El gasto publicitario y de marketing de los grandes bancos no se ha visto compensado y el crecimiento de subrogaciones ha sido menor que en los primeros cinco meses de 2007, cuando ascendió un 21%. Parte de culpa la tiene el endurecimiento de las condiciones crediticias, ya que las entidades sólo admiten las hipotecas con mejor historial y en algunos casos incluso sólo de clientes con un determinado poder adquisitivo. Bancos como Santander ya han finalizado su campaña (euribor + 0,25% sólo para nuevos clientes) en tanto que otros no tratan la subrogación como un producto estrella, según informa Expansión.

En cualquier caso siguen existiendo multitud de ofertas para la subogración de la hipoteca, aunque sin llegar, por ejemplo, a las de domiciliar la nómina. Además de las opciones específicamente diseñadas para cambiar de banco la hipoteca, las más interesantes coinciden en muchos casos con los préstamos para la compra de primera vivienda:

Para quienes deseen cambiar su hipoteca de banco pero permanecer en su entidad las ofertas más atractivas por vinculación son las siguientes:

Como ocurre con las hipotecas tradicionales, a la hora de aceptar una subrogación hipotecaria las entidades financieras suelen tratar de que el cliente contrate el máximo número de productos posibles a cambio de mejorar las condiciones o incluso de dar el visto bueno a la operación.

Parte de la culpa del fin de esta guerra hipotecaria la tiene el derecho a enervar del banco de origen. Básicamente se trata de una especie de derecho de tanteo que le permite igualar la oferta vinculante de la entidad de destino y retener al cliente. Algunas entidades están haciendo un uso indebido del mismo para dilatar en el tiempo la pérdida de usuarios. Además, la novación y subrogación hipotecaria acarrea una serie de gastos que suelen corren a cuenta del cliente. Entre ellos se encuentran las comisiones por subrogación (ronda el 1-1,5%) así como los trámites administrativos (notario, registro y gestoría), que son cercanos a los 700 euros.

Es conveniente hacer cuentas antes de lanzarse en busca de un cambio hipotecario, aunque para quienes se lo estén pensando, el tiempo se agota.

Como sacar partido a su dinero: perfil conservador


Uno de los mayores quebraderos de cabeza para muchos ahorradores es cómo obtener rentabilidad de su dinero para, por lo menos, superar la inflación. No hay que olvidar que el capital por el que no se obtienen rendimientos pierde valor por el aumento del coste de la vida. Por eso, conviene planificar dónde colocar el capital disponible, es decir, elaborar una cartera de inversión y de patrimonio.
Los primeros pasos para crear una cartera de inversión pasan por establecer una serie de objetivos respecto al rendimiento y horizonte temporal, que pueden traducirse a la siguiente pregunta: ¿Cuánto beneficio desea lograr y en cuanto tiempo?. A esta cuestión hay que sumar la cuestión del capital disponible y por último definir el perfil inversor, que se mide básicamente por el nivel de riesgo que cada persona desea asumir.
La respuesta a estas incógnitas determinará el tipo de cartera de inversión que necesita cada ahorrador. En este caso tendremos en cuenta el perfil del ciudadano medio español: conservador. Y es que en términos generales los españoles sacrifican rendimiento por seguridad a la hora invertir. El horizonte de inversión será a corto plazo (un año). El capital a invertir suele ser el mayor problema, ya que determinados productos financieros exigen una inversión mínima en tanto que otros pueden dejar de ser rentables por las comisiones por debajo de cierto dinero.

Una buena cifra pueden ser 30.000 euros. De hecho, se trata de un capital relativamente modesto desde el punto de vista inversor, aunque también es verdad que no está alcance de todo el mundo. Los diarios Cinco Días y Expansión proponen dos buenos modelos con ejemplos concretos para esta cantidad por lo que desde Dinero Experto creemos más útil bajar un poco el listón y partir desde los 12.000 euros dos millones de las antiguas pesetas (sin actualizar el IPC, claro).

Partiendo del limitado conocimiento financiero de la buena parte de los españoles, apostaremos por productos sencillos y que en la mayoría de los casos aseguren el retorno total de la inversión. En un momento de incertidumbre para todo el mercado financiero la mayoría de productos tiene un alto grado de riesgo, incluso los más conservadores. Por eso, lo más recomendable será limitar el porcentaje destinado a la renta variable.

En este sentido, la opción más conservadora pasa por los fondos garantizados, a los que se podría destinar el 20% de la inversión. Si bien es cierto que el mercado de los fondos de inversión está ‘de capa caída’ este tipo de productos aseguran el dinero (o un porcentaje) más una ganancia en función de la revalorización de su cesta de productos. Esta puede ser una buena opción a un año si el activo de referencia es la bolsa. Un 10% se puede destinar a fondepósitos, unos de los fondos de moda que se dedican a invertir generalmente en depósitos de entidades financieras.

Un 20% adicional lo invertiremos en renta fija, por ejemplo en bonos ligados a la inflación. Aunque su rentabilidad es escasa, los depósitos a plazo se llevarán el 25% de la inversión. De esta forma, un 25% del capital se quedará en liquidez (siempre conviene contar con un fondo para imprevistos), aunque también obtendremos rendimiento por este dinero a través de las cuentas corrientes remuneradas, que en plena lucha por captar clientes llegan a ofrecer rentabilidades del 6% durante seis meses y pagan los intereses mes a mes.

Los que deseen asumir sólo un poco más riesgo pueden invertir parte del dinero directamente en bolsa para aprovechar posibles subidas en el plazo de un año. No se trataría de comprar y vender de forma constante sino de crear una cartera con valores más defensivos y seguros (los llamados blue chips) como Santander, BBVA o Telefónica y mantener los títulos hasta obtener la revalorización esperada.

Préstamos urgentes: cuidado con los intereses


Prácticamente todo el mundo ha necesitado dinero rápido y sin demora en algún momento. El vencimiento de un pago o una oferta irresistible son los motivos más comunes para tener que solicitar un préstamo urgente. Sin embargo, no todas los bancos y cajas de ahorro están en disposición de poder entregar el dinero con la celeridad necesaria. En estos casos no queda más remedio que acudir a otras entidades financieras especializadas en resolver este tipo de situaciones.

Entre los ’sospechosos habituales’ se encuentran entidades como Crediexpress, Cofidiss, Credágil, Celetem o Mediatis, por nombrar unos pocos. Muchas de estas entidades están asociadas a la gran banca española pero se han especializado en préstamos urgentes. Es decir, dinero rápido y generalmente sin demasiadas explicaciones. Las cantidades oscilan entre los 3.000 y los 20.000 euros y la forma de pago permite hacer frente a la deuda a través de cómodas mensualidades en plazos de hasta 60 meses. Sin embargo, detrás de estas condiciones ‘tan favorables’ se ‘esconden’ unas elevados comisiones e intereses.

En los casos más extremos los intereses pueden llegar a superar el 24% TAE como ocurre con Direct Cash de Cofidis (24,51% TAE) o el algunos productos de Mediatis (21,85%). Además, al estructurarse como créditos permiten reutilizar el dinero que ya se ha amortizado. Por suerte, no todos los préstamos urgentes o créditos rápidos presentan condiciones tan ‘leoninas’ y la media se establece en intereses en torno al 12% TAE.

Consejos para elegir un préstamo urgente

Al igual que al contratar cualquier otro producto financiero lo primero que todo usuario debe hacer es leer bien la letra pequeña del contrato u oferta vinculante que le presente la entidad. Esto es lo más importante, ya que ese documento deben aparecer de forma explícita y clara las comisiones, intereses, plazo de amortización, gastos y garantías del préstamo.

Aunque muchas de estas entidades de contestan a la solicitud “en la misma llamada” o en menos de 24 horas, es conveniente tomarse un tiempo para valorar la oferta y decidir. Lo primero que hay que hacer ver la capacidad de endeudamiento real, es decir, ¿podemos solicitar el préstamo o estaremos sobre endeudados?.Si la respuesta es positiva habrá que valorar las distintas propuestas ¿Cómo elegir entonces el mejor crédito rápido? La respuesta es relativamente fácil: a través del TAE, que es lo que sirve para comparar el coste real de cada préstamo.

El contrato debe contener toda la información referente al tipo de interés TAE, el importe, periodicidad y número de cuotas y el coste total del crédito, además de posibles productos asociados como un seguro de amortización, muy común actualmente. Es obligatorio (no legalmente pero sí desde un punto de vista de usuario) guardar una copia del contrato para cualquier reclamación posterior.

Otras formas de conseguir financiación

Los préstamos urgentes no son el único medio de conseguir capital en poco tiempo. Las tarjetas de crédito son otra vía para acceder a esta financiación. Los intereses que ofrecen también son altos y las cantidades mucho menores.

La mejor opción siempre será tratar de conseguir el dinero de un familiar y firmar un préstamo entre particulares. Al margen de la familia y amigos, que pueden incluso no cobrar intereses, empiezan a surgir asociaciones de inversores particulares dispuestos a prestar dinero a un tipo de interés inferior del de la mayoría de los bancos. PartiZipa.com (sólo para empresas) Zopa.com o Prosper.com se dedican a ello.

Un último recurso pasa por acudir al banco o caja ‘de toda la vida’, exponer la situación y plantear la exigencia de una rápida respuesta. Eso sí, pocas veces funciona.

La crisis impulsa los seguros ligados a préstamos

En un momento de incertidumbre donde la morosidad no para de subir las entidades financieras están comenzando a protegerse. En primer lugar hace tiempo que se ha restringido el crédito y endurecido las condiciones para los préstamos personales e hipotecarios. En segundo, tanto bancos como cajas de ahorro empiezan a exigir o por lo menos recomendar la contratación de seguros asociados a los préstamos.

En el caso de las hipotecas,  incentivar al usuario a contratar algún producto financiero adicional es algo habitual. Entre las ‘estrellas’ destacan tarjetas de crédito y sobre todo seguros de vida vinculados al pago de la hipoteca. No existe ninguna obligación legal para firmar estos seguros y su conveniencia dependerá del nivel de endeudamiento y la capacidad de pago de cada usuario. En general se trata de una buena herramienta para protegerse ante imprevistos de causa mayor (por norma sólo suelen cubrir el fallecimiento y la incapacidad) ante los que cancelan el importe del préstamo. Como su propio nombre indica, se encarga de la amortización del capital pendiente del crédito.

En este sentido, cuanto mayor sea la deuda y más limitados los recursos, más recomendable es su contratación.  Del mismo  modo, menor es la necesidad conforme desciende el importe de la deuda. Por eso, por ejemplo, es importante no contratar seguros de prima única.

Seguros para todos los gustos

Aunque los seguros de vida asociados a préstamos son los más habituales existe una amplia gama de productos. Así, por ejemplo, en los últimos algunos ahorradores empiezan a contratar seguros contra la subida del euribor.  Estos seguros de protección de tipos sirven para limitar la fluctuación de un tipo de interés variable, marcando el techo al tipo y escogiendo la cobertura deseada. Así, el cliente no tendrá que hacer frente al alza del euribor en este caso.

Estos seguros, que no se limitan a l euribor, suelen tener una duración de entre 3 y 5 años, suficiente para cubrir la mayoría de ciclos económicos en los elementos que comúnmente se aseguran. El problema es que su coste suele ser demasiado elevado con primas cercanas al 1,5% del capital pendiente de amortización.

En los últimos años también se han puesto de moda otras modalidades de seguros vinculados a préstamos como los que cubren la pérdida del trabajo.

Las tarjetas de crédito también suelen tener varios seguros asociados al margen de los que ofrecen de forma gratuita. En el fondo se trata de seguros de vida que actúan como seguros de amortización y que el banco establece para asegurarse el cobro de la deuda en caso de fallecimiento del titular de la tarjeta.

Simulador de Prestamos y Créditos

A la hora de pedir un crédito o prestamo personal, ya sea para la compra de un coche, o uno más pequeño para un capricho o un viaje, no sólo es importante fijarse en las condiciones que nos ofrecen sino además comprender cada uno de los parámetros que la definen. Hay que tener en cuenta, que al contrario que las hipotecas, los préstamos personales suelen tener un tipo de interés más alto, lo que aumenta exponencialmente la cantidad que hemos de pagar al banco.

Para que analicéis de forma correcta este tipo de productos financieros hemos preparado una serie de herramientas simuladoras que complementadas con el análisis que hacemos de los productos, os ayudarán a la hora de decidir.

Las condiciones más importantes a la hora de analizar cuanto vamos a pagar mensualmente por un prestamo o crédito son:

  • Valor total del préstamo: Es la cantidad total en euros que pedimos al banco o caja.
  • Tipo de Interés: Este es el porcentaje sobre el total que nos quede por pagar del prestamos, que tendremos que pagar anualmente por los servicios del banco. Si por ejemplo nos quedan por pagar 12.000 euros a un tipo de interés 10%, esto supone 1.200 euros ese año. Repartidos en 12 meses, tendremos que pagar al banco 100 euros al mes durante ese año sólo de intereses
  • Plazo: Es el tiempo en años, que tenemos para devolver el dinero que nos prestaron.

Para calcular la cuota mensual a pagar en un prestamo, hemos preparado la siguiente Calculadora de Prestamos y Créditos.

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Simulador de Hipotecas

A la hora de contratar una hipoteca, no sólo es importante fijarse en las condiciones que nos ofrecen sino además comprender cada uno de los parámetros que la definen. Para ello desde Dinero Experto estamos preparando una serie de herramientas simuladoras que complementadas con el análisis de los parámetros que ofrece cada entidad os ayudarán a la hora de tomar la decisión.

Los parámetros clave a la hora de analizar cuanto vamos a pagar mensualmente por nuestra hipoteca son:

  • Valor de la Hipoteca: Es la cantidad total en euros que pedimos a la entidad bancaria.
  • Tipo de Interés: Este es el porcentaje sobre el total que nos quede por pagar de la hipoteca que tendremos que pagar anualmente por los servicios de préstamo del banco. Si por ejemplo nos quedan por pagar 120.000 euros de hipoteca a un tipo de interés 10%, esto supone 12.000 euros ese año. Repartidos en 12 meses, tendremos que pagar al banco 1.000 euros al mes durante ese año sólo de intereses
  • Plazo: Es el tiempo en años, que tenemos para devolver el dinero que nos prestaron.

Para calcular la cuota mensual a pagar en nuestra hipoteca, hemos preparado la siguiente Calculadora de Hipotecas.

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Y si queréis profundizar más en la comprensión de como funciona una hipoteca os recomendamos el siguiente artículo: Sistema de amortización frances vs Alemán

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