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Archivos del mes agosto, 2010

Cursos de Marketing

Si estás interesado en mejorar tu formación académica en el campo del marketing ahora puedes aprovechar la oportunidad que se te presenta. Podrás escoger cualquiera de los numerosos postgrados, masteres y cursos de marketing que desde aquí te ofertamos.

Existe una amplia variedad, podrás seleccionar el que más te guste o interese de entre más de trescientas ofertas educativas, tanto de forma presencial, como a distancia o incluso online.

No dejes para mañana….

Una de las constantes de la mayoría los libros sobre finanzas personales es ‘la llamada a la acción’. Además, suele ser algo que se repite casi siempre en los primeros capítulos. De una u otra forma los autores apremian a sus lectores a gestionar de forma activa su capital y a hacerlo cuanto antes. El razonamiento suele ser de lo más sencillo: cuanto antes se empieza más dinero se puede acumular para la jubilación.

Y es que buena parte de estos manuales, especialmente los de origen estadounidense, enfocan la gestión financiera hacia dos objetivos: mejorar nuestra salud económica en general y planificar la jubilación, uno de los aspectos donde más deficiencias muestran la mayoría de ahorradores. Evidentemente cuando se trata de trabajar para el retiro y a largo plazo empezar pronto tiene sus ventajas, sobre todo por el efecto del interés compuesto, que hace crecer nuestro capital de forma exponencial.

Así, por ejemplo, una persona que a los 25 años ahorra durante 10 años 100 euros al mes tendrá más a los 65 años que una persona que ahorre esa misma cantidad durante 30 años pero que empiece a los 35. En concreto, suponiendo que sean capaces de obtener una rentabilidad anual del 8% por su dinero el primero tendrá 200.601 euros y el segundo 149.036 euros. La diferencia es significativa y se debe única y exclusivamente al interés compuesto, que de forma resumida consiste simplemente en reinvertir el capital que ganamos de forma que los intereses se generan a partir del capital inicial más las ganancias previas.

Sin embargo, al margen de los posibles beneficios a largo plazo y para la jubilación que se puedan obtener, lo más importante de empezar pronto es que en temas financieros y de inversión la experiencia acumulada cuenta, y mucho. La gestión fiananciera no es algo que se aprenda de la noche a la mañana, sino un proceso en el que se van subiendo escalones. Será más fácil elegir un plan de pensiones o un fondo de inversión si previamente hemos trabajado con estos productos o si antes ya hemos contratado un depósito, una cuenta remunerada… En definitiva, hay que ir cubriendo etapas, probando y aprendiendo de los errores. Esta es la única forma de progresar en materia económica.

El problema reside en que ‘arrancar’ siempre suele ser complicado, y más en un mundo con tantas alternativas como el financiero, donde además no siempre se entiende el funcionamiento del mercado e incluso de cada producto. Pero si nos dejamos atenazar por ese temor a la inversión nunca seremos capaces de tomar las riendas de nuestras finanzas.

Para los más ‘desaliñados’ en términos financieros el comienzo puede consistir en elaborar un presupuesto o contratar un depósito tradicional. El caso es dar el primer paso y en este no hay que obsesionarse por dar con el mejor producto o hacer la elección perfecta. De hecho, lo importante es hacer una buena elección -no pasa nada porque no sea la más rentable o si en dos semanas creemos que habrá mejores ofertas- que active nuestras finanzas y ponga a trabajar nuestro dinero. A partir de ahí, ya será más fácil seguir progresando porque ya nos habremos quitado esa pereza inicial y, además, veremos realmente como nuestro dinero crece o como tenemos un mejor control sobre nuestra vida económica.

Reclamaciones por pérdida de equipajes, retrasos y cancelaciones

En pleno verano no todo pasa por los viajes, las playas, el sol, los tragos y el placer de descansar. Los meses de verano están plagados de ciertos contratiempos que pueden dejar al placer, fuera de la lista de los buenos recuerdos.

Uno de los contratiempos más comunes, y que puede hacernos pasar un mal momento, es la pérdida de equipajes, retrasos y cancelaciones de vuelos.

Septiembre, ya fuera de la temporada alta, es uno de los meses donde aumenta “considerablemente” el número de quejas y reclamaciones por los servicios contratados durante las vacaciones.

Según la UCA/UCE los usuarios que sufran este tipo de inconvenientes no deben esperar al regreso para interponer las reclamaciones, sino que deben hacerlo cada vez que se detecten una anomalía.

Una de las mejores formas de no dejarnos pisotear como consumidores, es conocer nuestros derechos como tales y leer atentamente las condiciones del viaje establecidas en el contrato con la aerolínea o la agencia.

Alojamiento

Esta Unión de Consumidores también hace referencia a los alojamientos turísticos. Sostienen que si la anulación de la reserva se produce con menos de siete días de antelación, se puede perder la totalidad de la señal, aunque dependiendo del tipo de alojamiento y de la comunidad autónoma a la que pertenezca pueden varias las condiciones.

Transporte

En cuanto a los transportes, la cancelación de un medio terrestre conlleva generalmente una penalización por parte de la empresa. Pero si nos referimos a la cancelación de los tickets de avión, sólo se pueden cancelar los billetes adquiridos cuyas condiciones generales lo permitan.

Por ejemplo, los billetes de turistas con restricciones o bien no permiten cambios de ningún tipo ni cancelaciones o lo permiten, pero con unas condiciones muy gravosas. Frente a esta situación, la queja más frecuente es la negativa de la compañía aérea a cancelar o modificar un viaje cuando surgen causas excepcionales o de fuerza mayor que lo impidan.

Si se trata de un viaje combinado, las condiciones de la penalización son diferentes.

Si es por fuerza mayor la agencia de viajes está obligada a llevar a cabo la anulación sin aplicar ningún tipo de penalización, pero si el motivo de cancelar el viaje es otro, o no existe motivo alguno para el desestimiento, la cancelación por el usuario está sujeta a distintas penalizaciones en función de la antelación con la que se produzca, además de los gastos de gestión y de anulación.

¿Qué debemos hacer? Ante una cancelación del transportista o del organizador, el usuario tiene derecho al reembolso del billete o del viaje, pero además puede requerir una indemnización, salvo que la cancelación o el retraso sea por causa de fuerza mayor.

En caso de que la compañía aérea cancela un billete, eso da derecho a una indemnización equivalente a la prevista para el ‘overbooking’, siendo de 250, 400 ó 600 euros en función del trayecto y de lo que se tarde en recolocar al pasajero, ya que la indemnización en este caso puede reducirse a la mitad.

En cambio, si lo que se produce es una modificación significativa de alguno de los elementos esenciales del viaje, el organizador debe comunicárselo al usuario, quien dispondría de tres días para decidir si continua con el viaje o cancelarlo con derecho al reembolso de las cantidades y a la indemnización prevista para el caso de cancelación.

También puede ocurrir que antes de la salida del viaje combinado, nos comuniquen un incremento del precio, que sólo es posible si así se recoge en el contrato de viaje y puede tratarse tanto de una revisión al alza como a la baja.

Equipaje

Ante la pérdida o deterioro del equipaje el usuario debe dirigirse al mostrador de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) o de la compañía aérea y presentar la reclamación, disponiendo de siete días para reclamar el deterioro de las maletas a partir de la fecha de entrega.

En caso de que se produzca una situación de ‘overbooking’ la compañía aérea deberá comunicarlo a los pasajeros y solicitar voluntarios a renunciar a su pasaje a cambio de una serie de beneficios, y sólo en el caso de que el número de voluntarios no permita solucionar la situación la compañía podrá denegar el acceso al vuelo.

Ahora está informado, por lo tanto, haga valer sus derechos como consumidor, nadie tendrá excusas…

Sistemas de amortización hipotecarios

A la hora de elegir la mejor hipoteca no basta con fijarse en el tipo de interés o en el índice de referencia. Existen otros elementos que también debemos tener en cuenta y que determinarán en buena medida si lo que terminaremos pagando. Uno de los más importantes y al que sin embargo menos atención se suele prestar es el sistema de amortización hipotecario. Este se refiere a la fórmula utilizada para el pago del préstamo.

Existen diferentes sistemas de amortización hipotecarios que determinarán la forma en la que se devolverá el dinero, aunque los más conocidos son el sistema francés y el alemán, que en realidad se refieren a dos tipos de sistemas, el de amorización constante  el creciente. En realidad, lo que el sistema de amortización define es la fórmula matemática que se utilizará para determinar las cuotas del préstamo y que parte de la mensualidad se destinará al pago de intereses y al capital.

Al final cuando se devuelve un préstamo hipotecario, una porción de lo que pagamos se destina efectivamente al pago de la vivienda y otra a los intereses generados por el dinero que nos presta el banco. El sistema de amortización hipotecario determinará el porcentaje de cada uno en cada momento de la vida de la hipoteca.Y es que en contra de lo que pueda pensarse una hipoteca no paga simplemente sumando al dinero del préstamo los intereses que hayamos pactado -además de que estos varían durante la vida del mismo-. Como el capital pendiente cambia cada año, también lo hacen la cuantía que pagamos de intereses, aunque la fórmula concreta dependerá del sistema elegido.

La mejor forma de entender el funcionamiento del pago hipotecario es a través de los dos sistemas de amortización más comunes: el francés o sistema constante y el decreciente o alemán.

El sistema de amortización francés

Es el sistema más extendido y se basa en unas cuotas constantes. Es decir, se intenta que la cuantía de las cuotas sea lo más estable posible durante toda la vida de la hipoteca distribuyendo la amortización de capital -lo que pagamos de la casa- y la carga de intereses entre la totalidad de cuotas -ahora mismo con las hipotecas a tipo variable revisables anualmente se establecen periodos de un año con cuotas constantes que cambian con cada revisión de la hipoteca en función de lo que varíen los tipos de interés o el índice de referencia-.

Este sistema también implica un mayor pago de intereses al principio de la vida del préstamo, de forma que en las primeras letras pagaremos principalemente intereses en lugar de amortizar capital. La forma más fácil de hacernos una idea del funcionamiento de este sistema es mediante el siguiente gráfico:

La popularización de este sistema se debe a genera cuotas constantes y también -o sobre todo- a que el banco recibe antes los intereses que debe cobrar por el préstamo.

Sistema de amortización alemán

Está mucho menos extendido y se caracteriza por un pago constante del capital de amortización de la vivienda. Siempre se amortiza el mismo capital, pero las cuotas mensuales variarán cada mes ya que restarán menos intereses por pagar.

Como es lógico, los intereses a pagar serán mayores al principio porque también resta más capital por amortizar, pero conforme avance el préstamo y quede menos capital por amortizarán, también serán menores los intereses y por lo tanto la cuota final que deberemos pagar cada mes.

La ventaja de este sistema es que en el cómputo global se paga menos por el préstamo, pero su desventaja es que en los primeros años los desembolsos suelen ser muy importantes con cuotas más altas que en el sistema francés -precisamente lo que la mayoría de personas no puede permitirse bien porque son jóvenes y con ingresos limitados y/o porque ya han destinado casi todos sus recursos a la entrada de la vivienda-.

A este sistema también se le denomina sistema decreciente, ya que las cuotas decrecen cada mes. Su representación gráfica sería la siguiente:

También existe un sistema de amortización creciente al tipo de interés que últimamente se ha extendido bastante y que básicamente plantea cuotas crecientes de forma que al principio se paga menos y con el paso del tiempo se amplía el pago de la hipoteca.

En cualquier caso, si necesita hacer cáculos de cuanto pagará por su hipoteca, puede acceder a calcular su hipoteca o si necesita conocer la oferta del mercado al comparador de hipotecas Hipolisto

Estrategias para ahorradores perezosos

Uno de los mitos de la inversión es que parra obtener el máximo rendimiento es necesario mover el dinero, lo que implica estar constantemente encima de la evolución de nuestros activos. Como es lógico esto requiere una dedicación que no todo el mundo está dispuesto a aceptar. Por fortuna, este tipo de máximas están para romperse y esto es precisamente lo que propone JD Roth en su libro ‘Your Money, the missing manual’ y en su blog, Get Rich Slowly.

La premisa es relativamente sencilla y se enmarca dentro de lo que el autor denomina estrategias simples de inversión. De hecho, todos los consejos sobre finanzas personales y gestión patrimonial de Roth están orientados hacia lo que aquí llamamos en si día la estrategia Kiss (Keep it simple, stupid). En este caso, se trata de definir nuestro asset allocation de la forma más fácil posible a través de una serie de ‘carteras perezosas‘, traducción literal de lo que el autor llama ‘lazy portafolios’.

La estrategia propuesta pasa por la utilización exclusiva de fondos de inversión como medio para ‘mover nuestro capital’ (que es también la principal apuesta de Roth para poner a trabajar nuestro dinero). De esta forma, las carteras perezosas son una serie de portafolios prediseñados y en teoría equilibrados en cuanto a los activos en los que están invertido. La idea parte del libro de Paul Farrel,’The Lazy Person’s Guide to Investing’ y dispone una serie de alternativas en función del perfil inversor de cada ahorrador -cuanto más tolerancia al riesgo, mayor será la exposición a renta variable y a activos volátiles-.

Como punto de partida, Roht propone cinco alternativas:

The Couch Potato Portfolio del columnista Scott Burns

  • 50% — Vanguard 500 Index (VFINX)
  • 50% — Vanguard Total Bond Market Index (VBMFX)

The Three-Fund Portfolio de Andrew Tobias

  • 33.3% — Vanguard Total Stock Market Index (VTSMX)
  • 33.3% — Vanguard Inflation-Protected Securities (VIPSX)
  • 33.3% — Vanguard Total International Stock Index (VGTSX)

The No-Brainer Portfolio de William Bernstein

  • 25% — Vanguard 500 Index (VFINX)
  • 25% — Vanguard Small-Cap Index (NAESX)
  • 25% — Vanguard Total International Stock Index (VGTSX)
  • 25% — Vanguard Total Bond Market Index (VBMFX)

The Coffeehouse Portfolio deBill Schultheis

  • 40% — Vanguard Total Bond Index (VBMFX)
  • 10% — Vanguard 500 Index Fund (VFINX)
  • 10% — Vanguard Value Index (VIVAX)
  • 10% — Vanguard Total International Stock Index (VGTSX)
  • 10% — Vanguard REIT Index (VGSIX)
  • 10% — Vanguard Small-Cap Value Index (VISVX)
  • 10% — Vanguard Small-Cap Index (NAESX)

Todos estos fondos pertenecen a la gestora Vanguard -de ahí su nombre-, por lo que para conocer la composición de cada uno de ellos bastaría con acceder a los mismos.

La alternativa de inversión propuesta por Roth es muy sencilla, pero puede ser un primer paso para quienes no quieren dedicar demasiado tiempo a sus finanzas personales y sin embargo son conscientes de que deben poner a trabajar su dinero. Además, también puede ser un buen punto de partida.

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