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Archivos del mes agosto, 2009

Los estructurados vuelven a estar de moda

Hace unos meses nos preguntábamos si volvían los depósitos estructurados. Ahora la respuesta parece más clara: sí, y no sólo se trata de depósitos, sino de toda clase de productos estructurados.. Durante el último trimestre hemos asistido a un aumento de la oferta por parte de las entidades bancarias, que han visto en estos productos una forma para capear la crisis.

Además, parece que los inversores empiezan a perder el miedo hacia estos productos después de malas experiencias como las de Banif con los estructurados de Lehman Brothers. En realidad, un estructurado es un producto que invierte en varios activos, generalmente de renta fija y renta variable, y en los que la rentabilidad está ligada a la evolución que experimente una determinada referencia que puede ser un índice, una cesta de valores, acciones e incluso el IPC. Es decir, la rentabilidad no está asegurada y tampoco el capital inicial (aunque esto ya depende del vehículo concreto de inversión).

Los productos estrucutrados más comercializados son los depósitos y los bonos. Los primeros son los que mejor sirven para ver el funcionamiento de un producto estructurado. En la mayoría de los casos estructuran la inversión en dos partes: un tramo de rentabilidad fija más corto (generalmente a través de un depósito tradicional) y otro que depende de la evolución de un índice. En el caso de los depósitos, el capital suele estar 100% garantizado, pero no así la rentabilidad. Esto no ocurre con los bonos ni con las notas estructuradas y por su puesto tampoco con los fondos.

Lo que sí comienzan a exigir las entidades a quienes contratan este tipo de productos es que declaren que son conscientes de las implicaciones legales, regulatorias, contables, financieras y fiscales de esta inversión.

Según explica Expansión, los estructurados están sirviendo a la banca para mantener a flote el negocio durante la crisis a través de reestructuraciones de productos ya existentes para generar nuevos productos. Así, los inversores cierran su posición en un estructurado que ha perdido dinero y adquieren uno nuevo que en teoría está más adaptado a las nueva situación de mercado. Así consiguen generar nuevas comisiones que le permiten cubrir la falta de colocación de nuevos productos.

Y es que uno de los mayores inconvenientes de los productos estructurados suele ser su limitada liquidez. Retirar el capital antes de tiempo no siempre es posible y generalmente está sujeto a fuertes comisiones de penalización. Además, en líneas generales los depósitos estructurados suelen estar diseñados para invertir a largo plazo.

¿Qué es el dinero negro?

Todo el mundo ha oído hablar del dinero negro y casi todo el mundo tiene una idea más o menos clara de lo que es. En principio, se considera dinero negro o dinero B a las cantidades dinero que no se declaran a Hacienda y que por lo tanto no están controladas por las autoridades.

El dinero negro tiene muchas formas y puede proceder de actividades legales o ilegales. Las primeras son las que puede cometer cualquier ciudadano cuando escritura una cada por menor valor del que negocia, paga un alquiler sin contrato o accede a cobrar parte de su salario al margen de la nómina. En estos casos se suele hablar de dinero en B o dinero sucio, ya que la actividad de la que proviene el dinero el legal, aunque ocultar ese capital al fisco no lo sea.

Estas actividades sólo suponen un fraude ante la Agencia Tributaria y si bien implican un elevado volumen de dinero, no tienen nada que ver con el dinero negro que mueven las actividades ilegales. Tráfico de drogas, de armas y prostitución (aunque esta se puede considerar una actividad alegal) son las más comunes.

Se calcula que el volúmen la economía sumergida en España alcanza entre el 20 y el 2% de su Producto Interior Bruto (PIB), lo que supone una de las tasas más altas de la Unión Europea. Traducido a euros equivaldría a más de 240.000 millones de euros, un dinero que al no tributar deja de ser ingresado por parte del Estado. Por eso, tanto España como el G20 buscan constantes acuerdos con paraísos fiscales para perseguir ese dinero negro.

La crisis ha generalizado el uso del dinero negro y quienes accedan a recibir pagos en B deben saber que después no podrán declarar ese dinero y que están cometiendo fraude.

Hacer frente al la vuelta al colegio

El comienzo de las clases está cerca con ella la vuelta a la rutina de un nuevo curso escolar. Como todos los años por estas fechas las familias deben hacer frente al coste de reequipar a sus hijos: libros, mochilas, lápices, uniformes… ¿Cuánto cuesta la vuelta al cole este año? Según un estudio de la Confederación de Usuarios y Consumidores (CECU) el coste medio ronda los 800 euros, ya que la cantidad varía enormente en función del tipo de colegio y la comunidad autónoma.

En este sentido, los colegios públicos son los más asequibles con una media de 520 euros por 850 ó 900 en el caso de los concertados y más de 1.200 en el de los privados. A estas cifras habrá que sumar el transporte escolar y otros costes relacionados ya con las clases como por ejemplo el servicio de comedor. Se trata de cantidades a tener en cuenta y en las que el ahorro también es posible, aunque para eso el mejor consejo es la previsión y llegamos demasiado tarde en este caso.

La crisis económica ha mermado la capacidad adquisitiva de la mayoría de familias españolas y posiblemente muchas prefieran guardar ese dinero como fondo de previsión en lugar de pagar en metálico y de una sola vez el material escolar, que en principio puede ser la mejor opción para no endeudarse. La primera alternativa al pago en el momento es la financiación a través de las propias tiendas donde se adquiera el material. Algunas grandes superficies permiten financiar las compras de la vuelta al cole a dos o tres meses sin intereses, lo que aliviará las cuentas familiares. Sin embargo, en este punto hay que tener cuidado al pagar con la tarjeta del establecimiento, que en realidad puede ser una tarjeta de crédito.

Precisamente la tarjeta de crédito debe de ser una de las últimas opciones, así como otras alternativas de dinero rápido y fácil. Sus altos tipos de interés hacen que sea más recomendable acudir en busca de un préstamo específico de estudios o para la vuelta al cole. El mayor inconveniente es que en muchos casos el importe mínimo es de 3.000 euros, muy por encima de las necesidades que debemos cubrir.

Además, nunca debemos olvidar comprobar las ayudas y becas disposibles para la compra de material escolar y para hacer frente a la matrícula.

Oficinas de ING, el cliente sale ganando

Como casi siempre, ING Direct vuelve a navegar a contracorriente de la banca española. Cuando el resto de entidades cierra oficinas, la entidad holandesa anuncia la apertura de 50 oficinas en España. El banco online quiere acercarse a sus clientes y lo hará através de las oficinas de ING National-Nederlanden, aseguradora del mismo grupo.

ING ya había probado este nuevo canal con un proyecto piloto en 13 oficinas de la aseguradora y ya tiene en marcha 30 de las 50 nuevas sucursales. Las oficinas de ING en España servirán para ofrecer a los clientes atención presencial en los momentos en los que precisen una mayor asistencia. Y es que uno de los grandes inconvenientes de la banca online para los usuarios menos experimentados suele ser precisamente esta falta de atención cara a cara. Casos como la contratación de una hipoteca o de un fondo de inversión son los mejores ejemplos en los que puede ser necesario contar con una explicación adicional por parte de la entidad.

En cualquier caso, la decisión de ING de estar presentes en el mundo real es una buena noticia para sus usuarios, que dispondrán de otro canal de comunicación con la entidad. Sin embargo, en este punto también conviene advertir que la mayoría de oficinas de entidades se están convirtiendo en verdaderos puntos de venta en lugar de puntos donde asesorarse. Esperemos que no sea el caso de ING, pero por si acaso, siempre es mejor ser precavido.

¿Se puede alcanzar la libertad financiera siendo mileurista?

La precariedad del mercado laboral español no es nada nuevo pero sí el aumento del número de personas cuyo salario no supera los 1.100 euros Según un estudio realizado por los Técnicos del MInisterio de Hacienda (Gestha) el 63% de los españoles es mileurista. Y lo peor de todo es que se espera que este colectivo crezca en los próximos años.

Las diferencias salariales son uno de los problemas de la economía española y empiezan a convertirse en motivo de debate social. En el caso de los más jóvenes, el grupo más afectado por el mileurismo, la principal cuestión pasa por saber si es posible independizarse con 1.100 euros al mes (especialmente para quienes no tienen pareja). Desde Dinero Experto queremos ir un poco más allá y ver si es posible alcanzar la libertad financiera siendo un mileurista y pasar a formar parte del 4,5% de la población que declaró más de 60.000 euros en 2009.

Cada caso es diferente y no todo el mundo debe soportar las mismas cargas financieras. Por eso, lo mejor será presentar un caso concreto: supongamos que Daniel, de 26 años, vive con sus padres, cobra 1.100 euros, no tiene novia pero le gustaría quiere independizarse. Los gastos de Daniel son prácticamente nulos, ya que no debe contribuir a la economía doméstica. Sin embargo, sí que tiene un préstamo de 150 euros mensuales para la compra de su coche.

Desde un punto de vista estrictamente financiero lo ideal sería que Daniel alargase algo más su estancia en casa de sus padres para poder ahorrar. Es decir, aprovechar esta ausencia de gastos (al margen del préstamo) para poder juntar cierto capital. Supongamos que alarga su estancia seis meses y que en ese periodo es capaz de juntar 3.600 euros (600 euros mensuales), lo que supondría simplemente un ahorro medio. Si Daniel quiere alcanzar la independencia financiera deberá empezar a rentabilizar este dinero antes de que sus gastos fijos aumente tras independizarse.

Y es que cuando viva sólo, Daniel deberá hacer frente a muchos más gastos fijos que mermarán su capacidad de ahorro y puede que incluso coloquen su situación financiera al límite. En caso de que decida vivir sólo de alquiler deberá enfrentarse al pago de entre 500 y 800 euros mensuales en función de la ciudad y zona que elija. A esto habrá de añadir otra serie de gastos fijos como agua (15-20 euros), electricidad (40 euros), teléfono fijo e internet (30-70 euros dependiendo de la compañía), teléfono móvil (30 euros), comida (300 euros incluídos productos del hogar) y transporte (60 euros). La otra opción de Daniel pasa por buscar un piso de alquiler, cuyo coste será más moderado y oscilará ente los 250 y 400 euros al mes.

En total, los gastos fijos de Daniel superarían su sueldo en caso de querer marcharse a vivir solo y rondarían los 1.000 euros en la segunda opción. Se trata de una diferencia muy pequeño (apenas 100 euros), sin tener en cuenta el dinero destinado al ocio. Por eso mismo recomendábamos al principio la opción de permancer la casa paterna para obtener un dinero extra. Como tantos otros españoles, Daniel apenas tiene margen para ahorrar, pero deberá intentar hacerlo si quiere obtener algún día la libertad financiera.

Mientras optimiza sus cuentas y encuentra formas para ahorrar dinero Daniel deberá aprender a sacar partido al capital del que dispone: esos 3.300 euros. Si no cuenta con formación financiera lo ideal es que la adquiera para saber evaluar los riesgos de cada inversión y poder crear un patrimonio estable y protegido. Mientras, puede que un depósito a plazo fijo o una cuenta remunerada sea la mejor alternativa. Sin embargo, es complicado obtener la libertad financiera sólo con estos vehículos de inversión. Y es que hay que aprender a invertir en otros productos financieros que ofrecen más rentabilidad (aunque también son más arriesgados).

Para inversiones a largo plazo, la Bolsa es el vehículo que más rentabilidad ofrece (en torno a un 10% anual), si bien también es uno de los más arriesgados. Lo ideal es construir una cartera equilibrada y tener en cuenta las siguientes pautas: cuanto más joven más se puede arriesgar ya que mayor es el margen de maniobra posterior.

En clualquier caso, los pasos para lograr la independencia financiera siempre deben pasar por recortar gastos y rentabilizar nuestros ahorros. Además, también se supone que con el paso del tiempo la nómina engorda y todos debemos cobrar más.

¿Es real la caída de la morosidad?

La morosidad de créditos concedidos por bancos, cajas y cooperativas a particulares y empresas registró en junio su primera caída desde julio de 2007 según los datos del Banco de España. En concreto, la morosidad se situó en el 4,48%, ocho décimas por debajo de la cifra de mayo.

La noticia cogió desprevenidos a muchos analistas, que no esperaban un retroceso en la morosidad ni un descenso de los créditos dudosos después de 23 meses consecutivos de subida. El dato también ha servido para espolear a quienes aseguran que ya ha pasado lo peor de la crisis. A esto hay que añadir una mejora en el compromiso de pago por parte de las empresas y la reducción del número de personas en las listas de morosos hasta los 2,4 millones según los datos de Asnef.

En principio, todo parecen buenos indicios que apuntan hacia una recuperación de la economía. Sin embargo, conviene ir un poco más lejos en el análisis, preguntarse si es real la caída de la morosidad y por qué se está dando precisamente ahora. Y es que cuando observamos con una mirada crítica estos datos nos damos cuenta de que no es oro todo lo que reluce. Hay varios elementos coyunturales que han propiciado esta caída pero que pueden no ser suficientes para el futuro.

En primer lugar, esta caída de la morosidad y mejora en los pagos a plazo tiene que ver con la cantidad de refinanciaciones y canjes de deuda por activos inmobiliarios que la banca ha realizado en los últimos meses y que contribuyen a reducir el número de créditos dudosos. Es decir, la banca ha relajado las condiciones a muchos deudores y en algunos casos ha cambiado esta deuda por viviendas (como con las grandes constructoras). De esta forma, donde antes figuraba un préstamo dudoso o moroso, ahora hay una vivienda en términos de la cuenta de activo de bancos y cajas.

Por otra parte, los bajos tipos de interés actuales, situados en el 1%, han servido para relajar la presión hipotecaria sobre muchas familias. Sin embargo, es complicado que esta situación de bajos tipos de interés dure eternamente (entre otras cosas porque se prevén problemas inflacionarios) y cuando el Banco Central Europeo (BCE) eleve los tipos volverán los problemas de pago que ya se vieron en 2008 (antes de la caída de tipos).

Además, si la economía española no mejora a medio plazo y la tasa de paro aumenta, tal y como prevén Gobierno y sindicatos, estas refinanciaciones se convertirán de nuevo en activos morosos. De hecho, pocos confían en que esta caída suponga el final de un ciclo de aumento de la morosidad, ni siquiera las propias cajas de ahorro. Desde Funcas, la Fundación de las Cajas de Ahorro, creen que la morosidad podría llegar al 8% en el próximo año y medio, así que parece que habrá que aparcar la recuperación.

Casos Reales: Contratación de la Cuenta Naranja

En un post anterior ya hablamos de como la última promoción de ING Direct y su ‘Ya lo Sabía’ no ofrecía la mejor formación sobre lo que debe ser una buena gestión financiera, pero como sigue tratánose de un producto atractivo y por eso hemos decidido probar cómo es su contratación. Antes de entrar en detalles sobre el proceso de contratación de la Cuenta Naranja de ING conviene recordar cuáles son las principales características del producto.

Actualmente la Cuenta Naranja de ING Direct es una cuentas remunerada que ofrece una rentabilidad del 3% TAE durante los cuatro primeros meses y a partir de entonces del 1,98% TIN ó 2% TAE. Como es habitual no cobra ningún tipo de comisión pero tampoco permite domiciliar recibos. Ahora mismo se encuentra en la parte media-alta de este tipo de productos según la clasificación de las mejores cuentas remuneradas. Su rentabilidad inicial está lejos de las ofertas con mayores tipos de interés (4,5%) pero no así la del resto de vida de la cuenta.

La contratación de la Cuenta Naranja se puede realizar de forma telemática, pero después siempre habrá que remitir algún papel físico a la entidad. El proceso de contratación se inicia en la página de ING Direct, donde hay que pinchar en la pestaña de Cuenta Naranja y seleccionar la opción Ábralo Ahora. En ese momento es cuando estaremos realmente empezando a crear nuestra Cuenta Naranja.

El proceso se compone de cinco pasos. En el primero hay que rellenar nuestros datos personales y los de la persona autorizada (si queremos autorizar a alquien):

En el segundo paso se nos pide que introduzcamos una clave de seguridad numérica de seis dígitos.

En el tercer paso hay que realizar el primer ingreso en la cuenta, para lo que es necesario indicar el número de cuenta corriente desde el que se abonará el dinero y la cantidad exacta.

En el cuarto paso hay que verificar los datos personales e imprimir el formulario que después deberemos enviar a ING Direct. En este punto se ofrecen dos opciones, la primera es la mencionada de imprimir el formulario (viene con un sobre de respuesta comercial que hay que recortar y montar para no tener que gastar dinero en sellos) y la segunda es la de solicitar que sea ING quien envíe la documentación a nuestro domicilio.

En este punto del proceso nos ha sido imposible continuar con la opción de imprimir, así que hemos escogido la segunda, por lo que habrá que esperar a que ING nos remita la información que debemos firmar. La ventana que se muestra entonces es la última y ya podríamos dar por finalizada la contratación

En cualquier caso junto con la documentación suministrada por la entidad financiera habría que incluir una fotocopia del DNI.

En términos generales se trata de un proceso rápido y sencillo que se puede solventar en cinco minutos si disponemos de todos los documentos necesarios a mano. Ahora sólo resta esperar a que se active la cuenta para valorar la operativa de ING Direct.

Requisitos ayuda 420 euros

La ayuda de 420 euros euros para desempleados regulada por el Real Decreto Real Decreto-ley 10/2009, de 13 de agosto, supone un balón de oxígeno para muchos parados en situación crítica. Denominado de forma oficial Programa temporal de protección por desempleo e inserción, permitirá a cerca de 300.000 personas que ya han agotado su prestación y no disponen de ingresos acceder a un dinero mensual con el que poder salir adelante.

Sin embargo, no todo el mundo podrá beneficiarse de este dinero. Como es lógico existen una serie de requisitos para cobrar los 420 eurosdel paro con los que no todo el mundo está conforme pero que marcan quien puede y no puede acceder a la prestación. Para empezar, existe un límite de 60 días desde el agotamiento de la prestación o subsidio por desempleo para solicitar esta ayuda de 420 euros.

Según explica el Inem a través del apartado que le dedica en su página web, podrán acceder a este dinero quienes cumplan los siguientes requisitos:

  1. Ser menores de 65 años, estar desempleado e inscrito como demandante de empleo y haber extinguido por agotamiento la prestación por desempleo y no tener derecho al subsidio. También podrán beneficiarse quienes hayan agotado su subsidio por desempleo por su duración máxima, incluídas las prórrogas.
  2. El agotamiento debe producirse entre el 1 de enero de 2009 y el 15 de febrero de 2010 (aunque esta última fecha es prorrogable). Es decir, todas las personas que hayan agotado su subsidio o prestación antes de esa fecha no podrán acceder a la ayuda de 420 euros.
  3. Suscribir el compromiso de actividad y adquirir el compromiso de participar en el itinerario activo de inversión laboral que establezca el INEM o Servicio Público de Empleo Estatal (SPEE).
  4. No superar los 468 euros mensuales de ingresos propios en 2009, lo que equivale al 75% del Salario Mínimo Interprofesional.
  5. No percibir salarios sociales, rentas mínimas o ayudas análogas de asistencia social por parte de la Administración pública.
  6. No percibir pensión o prestación económica de la Seguridad Social, a excepción de las que hubieran sido compatibles con el trabajo que originó la prestación o subsidio por desempleo.

Se calcula que la medida afectará ‘de salida’ a cerca de 700.000 desempleados. Para solicitar la ayuda de los 420 euros hay que acudir a la Oficina del INEM y rellenar los impresos, que también se pueden descargar a través de internet en la página del INEM (pincha aquí para acceder al enlace directo)

Las comisiones de las tarjetas de crédito

¿Somos conscientes de las comisiones de los productos financieros que contratamos? La respuesta es NO, simple y llanamente. El ahorrador medio tiende a obviar las condiciones de las herramientas de inversión y financiación y los mejores ejemplos son lo que está ocurriendo con la famosa clausula de suelo en las hipotecas y el uso indiscriminado de la tarjeta de crédito. Pese a ser uno de los vehículos de financiación más extendidos pocos usuarios saben realmente como funcionan las tarjetas de credito.

Las tarjetas de crédito pueden ser una herramienta muy útil, pero para ello hay que conocer sus entresijos, empezando por las comisiones que cobran por cada uno de sus servicios. El Economista publica un interesante artículo acerca de las comisiones por retirada de efectivo que debería servir como ejemplo sobre los costes de utilizar de forma incorrecta la tarjeta de crédito. Y es que si algo tiene el dinero de plástico son comisiones para cada uno de los errores.

En principio cada entidad financiera puede fijar libremente las comisiones que estime oportunas, aunque deben fijar previamente los máximos y mínimos que van a cobrar. El Banco de España explica las principales comisiones que cobran las tarjetas de crédito, aunque se deja algunas sumamente importante.

Al margen de los intereses, que realmente son el mayor problema del dinero de plástico, las comisiones de las tarjetas de crédito son las siguientes:

  • Comisión por emisión, renovación y mantenimiento: la posibilidad de cobro de venir recogida expresamente en el propio contrato, así como la exención de la misma si fuera el caso. Esta comisión es una cantidad fija que el cliente paga al emitirse la tarjeta y que después debe abonar cada año en el momento de la renovación del contrato. La cuantía está ligada a las prestaciones de la tarjeta y el límite de crédito que ofrezca. La emisión de una copia de la tarjeta también suele estar sujeta a una comisión, aunque menor que la principal.
  • Comisión por retirada de efectivo y consultas en cajeros automáticos: las tarjetas de crédito están pensadas para operar con dinero virtual y no con efectivo. Por eso, la mayoría incluye costosas comisiones por la returada de efectivo tanto en cajeros como en ventanillas. Las condiciones de uso de las tarjetas en los cajeros automáticos vienen reguladas en la Orden 1019/2003 de 24 de abril, sobre transparencia de los precios de los servicios bancarios prestados mediante cajeros automáticos según la cual el cajero debe informar previamente de la comisión y los gastos que se va a cargar en la tarjeta.
  • El montante de la comisión varía en función de la red a la que pertenezca el cajero automático y sobre todo de si estamos realizando la operación en el banco que emitió la tarjeta o en otro.En el caso de las tarjetas de débito, la retirada de efectivo sólo está exenta de comisión cuando se realiza en un cajero de la entidad. Además,las comisiones por retirada de efectivo de hasta 50.000 euros en un estado miembro de la Unión Europea no podrán superar las comisiones bancarias cobradas por la entidad por disposiciones en euros realizadas en el Estado miembro en el que esté radicada.

    Las consultas también están penadas con una comisión fija que varía dependiendo de la red del cajero.

  • Comisión por transferencia de fondos: se trata de un porcentaje que la entidad se queda cuando se traspasan fondos de una tarjeta a otra. Suele ser mayor al que se aplica a las operaciones entre cuentas corrientes.
  • Comisión por descubierto o excedido: es una cantidad que la entidad emisora cobra cuando el cliente hace uso del crédito de la tarjeta y después no dispone de dinero en la cuenta para hacer frente a los gastos o simplemente porque excede el límite previamente pactado. Puede ser una cantidad fija o un porcentaje sobre el dinero descubierto.
  • Comisión por reclamación por impago: se trata de la cantidad que la entidad cobra simplemente por tener que reclamar el pago de saldos adeudados. A esto, claro está, hay que sumarle los intereses que genera esa deuda.
  • Comisión por cancelación anticipada: algunas entidades cobran una comisión si el cliente cancela la tarjeta antes de amortizar las deudas. Esta suele ser del 3% del capital pendiente de pago.

En cualquier caso, es importante conocer todas estas comisiones para evitar sorpresas al utilizar la tarjeta o pensar que hemos contratado una herramienta con más prestaciones y más barata de lo que creíamos.

¿Ha pasado lo peor de la crisis?

Esta es la pregunta del millón, la que se hacen los casi cuatro millones de parados, empleados del sector de automoción, personas interesadas en comprar una casa… y en general cualquier persona con un mínimo de conciencia económica y financiera. Las principales dudas pasan por averiguar la figura que formará la crisis, lo que determinará si este año se empezará a ver algo de luz.

Las últimas noticias llegadas desde Estados Unidos indican que así será. La Reserva Federal ve signos de estabilización y se muestra optimista, mientras que el Banco Central Europeo (BCE) estima que la recesión global ha tocado fondo. A esto hay que añadir que las economías de Alemania, Francia y Japón crecieron en el segundo trimestre para salir de la recesión (por lo menos desde un punto de vista técnico).

En general las autoridades internacionales están tratando de transmitir una imagen de optimismo y de que en 2010 se verá la luz al final del túnel.Jesús Pérez explica muy bien dónde reside el optimismo actual de Estados Unidos (ventas de coches, aumentos del consumo, menos peticiones de subsidio de desempleo…) ¿Está entonces justificado tanta esperanza? Al parecer sí, aunque no debemos olvidar que en este caso hablamos de una visión global. Es decir, de la recesión a escala internacional. Además, no por registrar los primeros datos positivos se puede pensar que ya estamos con medio cuerpo fuera de la crisis.

¿Y en España? Desde ha tiempo los economistas repiten que la crisis en España ‘es otra historia’ y que nuestra economía tardará más que el resto en remontar. De hecho, a diferencia de las grandes economías, España sigue en recesión, como muestra la contraccióndel PIB en el segundo trimestre por encima de los esperado. En concreto, la economía española se contrajo un 4,1% en ese periodo, si bien la caída es un 1% menos negativa que en el primer trimestre. Estos datos contrastan con el caso teutón y galo, así como el de la Unión Europea, donde la caída fue tan sólo del 0,3%.

Y es que España tiene menos motivos para el optimismo que el resto de grandes economías europeas e internacionales. La demanda interna en nuestro país está siendo mucho más baja motivada en buena medida por el problema del desempleo. Si bien los últimos datos del paro muestran una caída del número de desempleados, el propio ejecutivo ya ha avisado que el otoño no será tan positivo (algo que comparte UGT). El Plan-E y el periodo estival están sirviendo para suavizar la destrucción de empleo, pero septiembre y sobre todo octubre no serán tan benévolos.

Al final de año la tasa de paro podría rondar el 18-19,5%. Como explican en Financialred TV Marc Vidal (ver entrevista) y el profesor de Isead Angel Hidalgo (ver entrevista), una economía que no crece no puede generar empleo y por lo tanto si la economía española sigue en recesión, difícilmente será capaz de generar ese empleo. A esto hay que añadir otros males endémicos como la escasa competitividad de las empresas españolas o el excesivo peso del sector inmobiliario para formar un cocktel que nos mantendrá alejados de los primeros puestos de la recuperación.

No se trata de ser apocalípticos, simplemente de no lanzar las campanas al vuelo antes de tiempo y, sobre todo, de no dejarnos confundir por las informaciones acerca de la recuperación económica mundial. Como suele decirse ‘Spain is different’, pero en economía no hay milagros (excelente reportaje de El País) y ahora debemos pasar por el purgatorio. Y como muestra, el 56% de las empresas no ve el final de la crisis antes de 2011.

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