2008 July

Archivos del mes July, 2008

Dinero rápido, ¿cuáles son las opciones?

Saldar el vencimiento de una deuda, comprar una oferta puntual, imprevistos relacionados con la salud y, sobre todo, las vacaciones, son los motivos más comunes para necesitar ‘dinero rápido’. Aunque lo ideal es contar con un capital en el banco para este tipo de situaciones los elevados tipos de interés y el alto endeudamiento de muchas familias dificulta este tipo de acciones preventivas. Además, puede que incluso ahorrando el importe sobrepase nuestra previsión.

La primera opción para muchas personas en este tipo de situación es ‘tirar’ de tarjeta de crédito o pago aplazado. En el fondo es lo más cómodo, ya que dependiendo de la cantidad ni siquiera será necesario contactar con ningún banco o entidad financiera. La oferta es variada, pero hay que tener en cuenta que los intereses pueden rondar el 20% del capital prestado en el peor de los casos, muy por encima de la media de un préstamo personal. Además, puede que de nuevo su límite no alcance la cantidad que necesitamos y eso que en ocasiones supera hasta en dos y tres veces los ingresos mensuales.

La segunda opción más utilizada son los llamados créditos rápidos, a los que también se puede aplicar el calificativo de préstamos fáciles. Su mayor reclamo es que son capaces de dar una respuesta a la solicitud dentro de la misma llamada e ingresar el dinero en menos de 24 horas sin exigir demasiadas explicaciones ni papeleo. A esto hay que añadir unas cuotas mensuales relativamente bajas que los convierten en un producto asequible para la mayoría de consumidores.

Sin embargo, como ocurre con las tarjetas de crédito, hay que tener cuidado con este dinero rápido. Sus intereses pueden alcanzar el 25% TAE, más comisiones de cancelación o amortización total o parcial. Cofidis, Mediatis, Cetelem, Findirect son algunas de las compañías que ofrecen este tipo de prestamos, cuyas cuantías van desde los 750 euros hasta los 30.000 euros, aunque el ‘crédito tipo es más bien de 6.000 a 15.000 euros.

Estas dos opciones son las más rápidas, aunque también las más costosas y por eso siempre es conveniente tomarse por lo menos un día para explorar otros medios de conseguir ese capital. En este sentido una buena alternativa es recurrir a un préstamo de algún familiar o conocido. Dentro de este apartado de ‘allegados’ también es pedir a la empresa un anticipo de la nómina .

También se puede tratar de aplazar el pago aunque no por medio de la tarjeta de crédito (sólo si no cobra intereses) sino del establecimiento (en el caso de que se trate de un producto de consumo o servicio similar).

Por último, siempre se puede recurrir a las entidades financieras más tradicionales en busca de un préstamo personal o de una ampliación de la hipoteca, en caso de tenerla. El problema en estos casos suele ser el tiempo de respuesta (ya no estaríamos hablando de dinero rápido) y las condiciones que imponga, ya no tanto en cuanto intereses sino a las garantías que habremos de aportar. Hay que recordar que en los últimos meses bancos y cajas de ahorro han endurecido sus condiciones de crédito.

Domiciliar una nómina ¿Quien te da más?

Domiciliar una nómina es una importante decisión. Existen tres pasos clave claves para una buena gestión de tus finanzas personales. El primero es no gastar más de lo que ingresas, el segundo es ahorrar y el tercero rentabilizar tus recursos, es decir, invertir adecuadamente tu dinero.

En líneas generales los españoles no somos precisamente unos virtuosos en la materia y muchas veces ni siquiera somos capaces de sacar partido de nuestro principal activo: nuestro sueldo. Según datos del Banco de España el 42% del ahorro nacional está en cuentas sin remunerar. Domiciliar la nómina es el primer paso para dar la vuelta a esta situación.

La guerra por el pasivo desatada por bancos y cajas de ahorro se ha traducido en un aumento de la oferta de depósitos y en una mejora de condiciones por domiciliar la nómina. Cuentas remuneradas, rentabilidad y disposición de efectivo (un sueño para muchos), productos especiales y regalos en especias son las principales armas de bancos y cajas de ahorro para hacerse con el sueldo de los españoles.

Sin embargo, buena parte de estas ofertas son sólo para nuevos clientes. Esta táctica, copiada directamente de las operadoras de telefonía móvil, se está imponiendo con fuerza en el sector. Los depósitos de alta rentabilidad a un mes como oferta de bienvenida son ya habituales en este juego del ‘robo’ de clientes. Una vez convencido el cliente, ya se encargarán los ‘asesores financieros‘ de la entidad de tratar de aumentar la interacción con el nuevo usuario y de ofrecerle otra serie de productos.

En cualquier caso, la guerra por la domiciliación de nóminas está al rojo vivo y existen interesantes ofertas tanto en forma de depósitos, como de intereses y regalos:

  • Banesto: la tecnología sigue siendo su aliado y regala un ordenador portátil a quienes domicilien la nómina y dos recibos.
  • Barclays: la oferta estrella pasa por regalar un apple ipod touch a quienes domicilien la nómina y tres recibos. Además cuenta con un depósitos a un mes al 10% para dinero nuevo y un novedoso depósito a nueve meses entre los mejores de su categoría.
  • BBVA: la promoción consiste en dos viajes de ida y vuelta a España, África o Europa.
  • Banco Popular: el banco ofrece un regalo de una cafetera Nespresso por domiciliar la nómina y el Préstamo Nómina hasta 1.800 euros, además de diferentes tarjeta de crédito.
  • Banco Pastor: devuelve el 2% de los recibos y ofrece un interés del 3.5%.
  • Banco Santander: ningún tipo de comisión, un seguro de vida y anticipos de hasta 6000 euros sin coste son la oferta del banco.
  • Bankinter: los nuevos clientes de la entidad podrán disfrutar de uno de los mejores depósitos a un mes del mercado con un 11%% TAE y un máximo de 30.000 euros.
  • Caixa Galicia: quienes domicilien su nómina podrán elegir entre un ipod 4GB, una Wii o un navegador GPS. El periodo a permanencia varía en función del regalo.
  • Caixa Geral: su oferta para quienes contraten la cuenta nómina cero, que no cobra comisiones y tiene un seguro de vida gratuito de 6.000 euros el banco regala un bono de Noche Paradores. Además tiene uno de los mejores depósitos de alta rentabilidad a doce meses del mercado.
  • Caja Duero: la entidad directamente regala 100 euros a quienes domicilien la nómina y ofrece la posibilidad de domiciliar la nómina en su cuenta e-Duero con una rentabilidad del 4% TAE.
  • Caja Madrid: la entidad madrileña es una de las más agresivas. Su oferta consiste en eliminar todas las comisiones de la cuenta corriente y la posibilidad de solicitar un anticipo de nómina de un mes sin cargo alguno para el titular, de pedir un crédito de hasta 30.000 € con un plazo máximo de ocho años. Además, hasta el 25 de julio sorteará 30.000 euros al día durante entre los clientes que tengan la nómina o pensión domiciliada.
  • Caja Castilla La Mancha: te regala una Nintendo DS o unas maletas Samsonite. La permanencia es de 30 meses y se ha de domiciliar 3 recibos y contratar tarjeta de crédito.
  • Caja Sol: te da a elegir entre un DVD, una videocámara o un centro de planchado por domiciliar la nómina con un periodo de permanencia de 12 meses.
  • iBanesto: el recién remodelado iBanesto devuelve el 3% de los recibos.
  • ING Direct: devuelve el 2% de los recibos y ofrece una tarjeta de crédito gratis. La cuenta Naranja también ofrece un interés del 5% TAE durante los cinco primeros meses.
  • Sa Nostra: la entidad da la bienvenida a sus clientes con un depósito de alta rentabilidad con un 10% TAE.
  • Openbank: los nueves clientes pueden suscribir un depósito bienvenida al 11% TAE a un mes y uno 12 meses con una rentabilidad del 6% TAE.

En cualquier caso, antes de tomar ninguna decisión sobre la domiciliación de la nómina conviene tener en cuenta que las entidades imponen un periodo de permanencia. Además, hay que comparar el TAE de cada cuenta y en el caso de los regalos valorar hasta qué punto cubren la pérdida de intereses que vamos a percibir.

Aprende a utilizar la tarjeta de crédito en las rebajas

Un año más llegan las rebajas y los españoles se gastarán una media de 95 euros cada uno durante este periodo según la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes (FUCI). Esta cifra supone un descenso del 15% respecto al año anterior como resultado de la mala coyuntura económica.

Quien más quien menos terminará comprando algún artículo con fuertes descuentos y lo más posible es que ni siquiera lo necesite realmente. El escaso consumo registrado hasta ahora por la crisis y el mal tiempo hace que las tiendas tengan un exceso de stock del que deben deshacerse. La respuesta: rebajas que pueden alcanzar hasta el 70% en algunos casos.

Entre los consejos más comunes para afrontar este periodo se encuentran el hacer una lista previa con tus necesidades, no comprar por impulso y sobre todo, elaborar un presupuesto fijo. Es decir, poner una cantidad límite y no superarla bajo ninguna circunstancia. Lo peor es que el mayor obstáculo para lograrlo se encuentra en nuestra cartera y estamos tan acostumbrados a utilizarlo que a veces ni nos damos cuenta. Son las tarjetas de crédito. El truco está en aprender a utilizarla con cabeza y desterrar así el mito (aunque algo tienen también de verdad) de que el dinero en efectivo es mejor para controlar los gastos.

En este sentido, lo más seguro sería desterrar las tarjetas y salir de rebajas sin ellas, pero no hay que llegar tan lejos si sabes cómo hacer un buen uso de las mismas. La primera regla básica es que debes tratar a la tarjeta de crédito exactamente igual que al dinero en efectivo: marcar una cantidad máxima y no superarla bajo ningún concepto. El dinero de plástico puede ser especialmente útil durante las rebajas para acreditar una compra, ya que además del ticket recibirás el extracto bancario de la compra que realizaste. Este es otro medio para saber cuál ha sido realmente el gasto durante las rebajas.

De todas formas, también existen otra serie de recomendaciones de carácter más general que nunca hay que perder de vista. El consejo más esencial es el de pagar las cuotas pendientes en su fecha. Se trata de no cumplir con nuestras obligaciones y no dejar que se acumule deuda en la tarjeta, porque entonces entraríamos en la espiral del pago de intereses y los de las tarjetas de crédito no son precisamente bajos.

También debe vigilar el límite del crédito, que en ocasiones supera en dos o tres veces los ingresos mensuales. Hay que evitar llegar a estos extremos. Como cada español cuenta con una media de tres tarjetas en su cartera conviene transferir los saltos de las que tengan intereses más altos a las que tengan un interés menor, así como cancelar las primeras y hacer unas nuevas en caso de que sea necesario.

¿Cómo salir de un fichero de morosos?

Discrepancias con la factura del teléfono o con el pago de servicios que no se han cumplido pueden ser motivo para que la empresa contratante decida incluirnos en uno de los más ficheros de morosos que hay en España. Independientemente de que se trate de un motivo justo, lo cierto es que puede perjudicarnos gravemente a la hora de pedir un préstamo o conseguir una tarjeta de crédito. Y es que bancos y cajas de ahorro suelen denegar ciertos servicios a los clientes que aparecen en estos listados.

En España los más conocidos son los de la ASNEF, RAI y Experian, pero no son los únicos. En el caso del primero trabaja con datos de más de 350 empresas. Para poder salir de uno de estos ficheros primero debes conocer tus derechos y los motivos por los que te pueden incluir en uno. En este sentido se deben cumplir los siguientes requisitos:

    - Que exista una deuda cierta, vencida y exigible, que haya resultado impagada.

    - Que se le haya requerido de pago infructuosamente.

    - Que no exista prueba documental que aparentemente contradiga los requisitos anterior

Además, el titular del fichero debe notificar al interesado su inclusión en el mismo en un plazo de 30 días. En el caso contrario estaría incurriendo en una falta grave que puedes notificar a la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD). Esto se debe a que el deudor tiene derecho a conocer sus datos y poder reclamar su modificación o cancelación en caso de que no sean correctos.

La única forma de salir de los ficheros de morosos es cumpliendo con la deuda, demostrando que esta no existe, una vez ha concluido el plazo legal máximo de permanencia (establecido en seis años)… Uno de los problemas es que es el acreedor quien está obligado a comunicar la cancelación de la deuda en el plazo de una semana. A partir de ahí el interesado deberá acreditar la inexistencia de la deuda junto con una copia del DNI del interesado. El titular del fichero deberá responderle sobre la eliminación de sus datos en los diez días siguientes. Si pasado el plazo sigue sin repuesta lo mejor es presentar una reclamación en la AEPD.

Uno de los problemas derivados de haber estado en uno de estos ficheros es que algunos guardan datos de sus clientes a “saldo cero”o en estatus de “pagado”. Es decir, el cliente permanece en el fichero junto con el nombre del antiguo acreedor. Es una forma de reflejar que en su día esa persona no fue solvente. Sin embargo, esto no es legal, ya que no es posible mantener información adversa sobre el hecho de haber sido deudor y de hecho es motivo para reclamar una indemnización.

En cualquier caso, hay que tener en cuenta que no se pueden ceder datos personales sobre la solvencia de un individuo durante más de seis de años.

Declarase insolvente, una opción poco aconsejable para particulares

El pinchazo de la burbuja inmobiliaria y la brutal subida del Euribor desde principios de año están colocando a muchas familias al borde de la quiebra. Cuando los ingresos no alcanzan a cubrir los gastos y la deuda empieza a acumularse existen varias opciones para tratar de ’salir del agujero’.

La primera opción para muchos pasa por seguir endeudándose. Es decir, un crédito para pagar otro crédito y así sucesivamente, cada uno de ellos en peores condiciones que el otro (créditos rápidos, préstamos entre particulares). Evidentemente, este no es un buen camino. La segunda alternativa consiste en negociar con el banco o caja de ahorros para que aplace o modifique las condiciones de nuestro crédito. En principio es la más recomendable, pero la entidad no siempre estará dispuesta a hacer caso a nuestras peticiones, sobre todo si ya acumulamos deudas en nuestra contra. De hecho, ni siquiera ahora están legalmente obligadas a alargar la vida de una hipoteca, sólo a estudiar el caso y mostrarse más permisivas. Evidentemente, también se puede acudir a otras entidades para reunificar deuda y buscar otros tipo de soluciones, pero éstas no siempre van a estar disponibles. Y mientras, la deuda sigue acumulándose.

Una última opción para evitar el embargo de los bienes y ganar algo de tiempo es acogerse al concurso de acreedores, que sustituye a la suspensión de pagos y la quiebra según la Ley Concursal de 2004. Aunque está principalmente pensada para empresas, las personas físicas también pueden acogerse a ella. Pero ¿para qué sirve un concurso de acreedores?

El concurso de acreedores es la última medida para evitar el embargo. En este sentido, paraliza las demandas interpuestas por falta de pago y la ejecución de los bienes que se estén tramitando. Es decir, congela la posibilidad de embargo hasta que finalice el proceso. Además, también interrumpe la acumulación de intereses en los casos de impago y permite reanudar los contratos de crédito interrumpidos por falta de pago. Adicionalmente, quienes la soliciten puede reducir su deuda hasta un 50% y conseguir un aplazamiento en el pago de hasta cinco años.

Sin embargo, es extremadamente difícil lograr los últimos puntos. Hay que tener en cuenta que la ley concursal es básicamente una negociación entre el deudor y los acreedores para un determinado tipo de deuda. En primer lugar hay que partir de una situación de solvencia acreditada y está más bien pensada para créditos din una garantía real, no como la hipoteca, donde la vivienda es la garantía que el banco tiene potestad de ejecutar sin esperar el año de embargo que permite el procedimiento concursal. Así, el proceso es más propicio para los préstamos personales y créditos al consumo.

Sin duda alguna lo peor es el coste que deben asumir quienes se declaren insolventes y acudan al concurso de acreedores: entre el 10% y el 15% del total de la deuda. Este dinero se utiliza para cubrir los gastos por el abogado y el papeleo.

En términos generales, la ley concursal no está hecha para los particulares y sólo es recomendable acogerse a ella en casos muy determinados como cuando se posee un patrimonio que supera con creces el valor de la deuda. Claro que siempre debe haber un motivo para la esperanza. Según indica la revista Consumer, en octubre de 2006 un matrimonio de Barcelona logró una reducción del 30% sobre sus deudas, que ascendían a 160.000 euros, de los cuales 50.000 correspondían a la hipoteca de su domicilio.

Los altos costes de este proceso y la posibilidad de que se alargue en el tiempo hasta un año hace que todavía pocas personas se declaren en quiebra. Sin embargo, el número está aumentando de forma alarmante en 20008. Durante el primer trimestre del año los hogares que han sido reclamados por sus deudores al no poder hacer frente a sus pagos aumentó un 230%, lo que supone 66 familias afectadas.

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