2008 July

Archivos del mes July, 2008

Financiar el pago de la tarjeta de crédito

El verano es para muchos sinónimo de gasto y pese a la crisis económica buena parte de la población hará un esfuerzo financiero para poder disfrutar por lo menos de unos días de vacaciones. Una vez en el destino controlar el presupuesto es fundamental, pero no siempre es fácil conseguirlo y no acabar ‘tirando de tarjeta‘.

Al final, más de una persona llega con la tarjeta de crédito al límite de sus posibilidades o como comúnmente se dice ‘echando humo’. Ya está endeudado. Ha caído en la trampa y gastado más de lo que tenía, aunque todavía no lo sepa. Dependiendo del tipo de tarjeta podrá escoger una u otra opción para hacer frente a sus nuevas obligaciones. Hay que recordar que las dos formas de pago más habituales son pasar los cargos a una fecha concreta del mes siguientes o el llamado revolving, que es el pago de una cantidad mensual fija o variable de lo que se debe.

En el primero de los casos los casos en cuanto se sobrepasa el salto disponible en el plazo pactado la entidad empezará a cobrar intereses y puede incluso bloquear la tarjeta. La solución pasa por aplazar los pagos de la tarjeta de crédito más allá del plazo inicial. La mayoría de tarjetas y entidades ofrecen esta posibilidad aunque suelen cobrar una comisión y una serie de intereses. Sin embargo, el auge de esta fórmula de pago ha llevado a algunos bancos a retirar este tipo de comisiones en sus tarjetas.

Las tarjetas ‘revolving‘ funcionan de forma ligeramente distinta, sobre todo el la forma de pago. El usuario paga una cantidad de la deuda al mes. Esta cifra puede ser una cuota fija o un porcentajes de la deuda. En este sentido, se articulan como un préstamo al consumo, en el que el usuario volverá a tener acceso al crédito en la medida en la que vaya pagando la deuda. Lo peor en estos casos son los intereses, que oscilan entre un 11% y un 25% y van subiendo conforme pasa el tiempo hasta el máximo de esta horquilla. También permiten aplazar los pagos a cambio de una comisión.

En términos generales los tipos de interés de las tarjetas de crédito son muy superiores a las de un préstamo personal, lo que pasa es que es más fácil de conseguir. Por eso, dependiendo de la cuantía, compensa más pedir un préstamo para cancelar ese crédito que estar pagando cada mes unos intereses desorbitados. En caso de que no sea factible, siembre se puede aumentar las cuotas (en las tarjetas revolving) porque cuanto más rápido se pague la deuda menores serán los intereses.

Si bien la primera opción siempre está disponible la segunda no, ya que una persona que tiene que utilizar el crédito de la tarjeta difícilmente podrá aumentar el dinero que destina al mes a pagar ese préstamo. Una vez llegado este momento conviene estudiar el patrimonio y el presupuesto personal. En caso de contar, por ejemplo, con un capital en un fondo de inversión, acciones e incluso un depósito, puede resultar más rentable utilizarlo para saldar la deuda. Sólo hay que comparar los intereses que se consiguen por ese dinero y los que se pagan por el crédito. Pocas inversiones son capaces de ofrecer rentabilidades similares a lo que se paga por los préstamos de las tarjetas de crédito.

Depósito Futuro de Caja Madrid

Los depósitos son un de los productos en el que más énfasis están podiendo las entidades financieras. Durante la primera mitad del año y parte de 2007 los llamados depósitos de alto rendimiento y otros de hasta tres meses de duración han sido el objetivo de una lucha por el pasivo del cliente. Sin embargo, debido a la actual volatilidad de los mercados también comienzan a surgiroportunidaes en otros ámbitos a un plazo algo más elevado.

Dentro de esta categoría se puede enmarcar el Depósito Futuro de Caja Madrid. Hasta final de año la caja ofrece una rentabilidad del 6% TAE (5,91% nominal) en seis mese, lo que le convierte en el mejor de su categoría. Es es sólo para dinero nuevo de otras entidades y con una cantidad de inversión mínima de 1.000 euros y máxima de 200.000 euros. El gran inconvemiente es que sólo podrán contratarlo quienes tengan un plan de pensiones con Caja Madrid.

Este depósito se puede contratar a través de internet y no cobra ningún tipo de comisión. Además, también es posible retirar anticipadamente el dinero con una penalización.

En líneas generales se trata de un buen producto con el serio inconveniente de tener que contar con un plan de pensiones en Caja Madrid. Sin embargo, se pueden obtener rentabilidades similares depositando el capital en una cuenta remunerada online como la de iBanesto o ING Direct.

Hipoteca inversa: ¿misión imposible con la crisis inmobiliaria?

La hipoteca inversa es un producto relativamente nuevo en el mercado español y está regulado por la Ley 41/2007 de regulación del Mercado Hipotecario. Se trata de una hipoteca que actúa como complemento económico a la jubilación y que permite obtener una renta estableciendo la vivienda habitual como garantía de pago.

En este sentido, la hipoteca inversa es como un préstamo personal contra el valor de la vivienda sólo que en condiciones mucho más favorables y que en lugar de entregar el dinero en un sólo pago lo difiere en mensualidades como si se tratase de una paga. Además, el banco no exigirá la devolución del dinero hasta que la vivienda se venda o su propietario (o beneficiario del préstamo) fallezca. En ese momento sus herederos podrán devolver el dinero que se ha prestado y ‘recomprar’ la casa o hacer efectivo el resto del préstamo.

Hasta hace poco la hipoteca inversa se había convertido en una buena fórmula para sacar un rendimiento real al patrimonio, sobre todo teniendo en cuenta que la casa supone casi el 80% del total de los bienes de los españoles. Así, los que contrataban este producto obtenían una renta adicional a su jubilación sin perder ese bien, además de lograr interesantes beneficios fiscales.

La crisis del sector inmobiliario, empeorada por las restricciones de crédito en bancos y cajas de ahorro amenazan ahora a las hipotecas inversas. Y es que las entidades financieras se están mostrando especialmente reacias a prestar dinero, sobre todo para fines inmobiliario, y cuando lo hacen las condiciones no son precisamente las mejores. Hay que tener en cuenta que al fallecimiento del beneficiario sus hijos pueden solicitar al acreedor, es decir, el banco que ejercite la garantía para recibir la parte del préstamo que resta por entregar. Así, el banco tendría un nuevo inmueble en sus manos, algo de lo que actualmente está sobrado.

El otro gran problema para quienes firman una hipoteca inversa es la caída del precio de la vivienda, que reducirá fuertemente la cuantía total del préstamo.

Cómo acelerar el pago de la deuda

Terminar con las deudas es el sueño de muchos pequeños ahorradores e inversores. La hipoteca y los préstamos personales y los gastos derivados de un mal uso de la tarjeta de crédito son los ’sospechosos habituales’ a los que hay que hacer frente cada mes. Al final, todos estos gastos puede llegar a suponer más del 60% del presupuesto familiar. Gestionarlo correctamente puede suponer una gran diferencia si se tiene en cuenta el gasto total que suponen incluidos intereses.

Hay que tener en cuenta que no toda la deuda es igual. Así, por ejemplo, los intereses que se pagan por un préstamo hipotecario son menores que el de uno personal y mucho menores que los de los llamados créditos rápidos o las tarjetas de crédito.

El primer paso para acelerar el pago de deuda es listar los créditos y préstamos en orden descendente según el tipo de interés al que hay que hacer frente: desde el más alto hasta el más bajo. Aunque también hay que contar con las cantidades que se pagan al mes y la duración del préstamo, acabar con los intereses más altos debe de ser la principal prioridad. En este punto conviene estudiar cuáles son las comisiones cancelación parcial anticipada, que también servirá para elegir cuál es el primer ‘objetivo’.

Esta táctica, que en Estados Unidos recibe el nombre de Debt Snowball (bola de nieve en castellano) está tan extendida que incluso existen calculadoras y otras herramientas que ayudan a determinar qué créditos conviene eliminar en primer lugar.

Con el plan de acción de acción en la mano ya sólo falta establecer cómo vamos a acelerar los pagos. Existen varias fórmulas que implican más o menos riesgo.

1- Invertir en las deudas

En lugar de ahorrar para comprar un coche, ir de vacaciones e incluso invertir en diferentes productos financieros, se puede destinar ese dinero a pagar las deudas con un tipo de interés más alto. Dependiendo de las condiciones del crédito será necesario juntar una suma determinada para que la cancelación anticipada sea más rentable. También se puede negociar con el acreedor un incremento de la cuota mensual. En cualquier caso, se trata de la opción más segura.

2- Aplazar los pagos

Solicitar el aplazamiento o un periodo de carencia en los pagos de los créditos con tipos de interés más bajos es un arma de doble filo. Por una parte permite incrementar las cantidades destinadas a los préstamos ‘más caros’, pero por otra elevará el TAE de los más baratos. Sin embargo, si se planifica adecuadamente se pueden conseguir grandes ahorros. Basta con comparar los tipos de interés.

3- Pedir un crédito

Por muy contradictorio que pueda parecer, en ocasiones esta es la manera más efectivas de manejar la deuda en su conjunto. Se puede, por ejemplo, solicitar un crédito personal o de otro tipo a un interés más bajo y destinar ese dinero al pago de otro ‘más caro’. En cualquier caso hay que tener cuidado con esta táctica, que puede convertir la deuda total en una bola de nieve. Además, siempre existe la posibilidad o tentación de utilizar parte de ese dinero para otros fines.

4- Ampliar el plazo del crédito

En términos generales no se trata de la mejor política puesto que reduce la cuota mensual del crédito pero aumentan los intereses totales. Además, al ampliar el plazo de pago también es posible que surjan nuevos imprevistos financieros que arruinen esta planificación.

Sin embargo, alargar el plazo de los créditos con un tipo de interés más bajo (por ejemplo la hipoteca) sí puede ’salir a cuenta’, siempre y cuando el dinero obtenido por esa rebaja en la cuota mensual se destine a pagar las deudas ‘más caras’. Conforme se vayan suprimiendo los ‘peores’ préstamos aumentará el capital que se puede destinar a amortizar el resto de deuda y en teoría, al final se podrá cancelar incluso el crédito que se amplió.

5- Eliminar el seguro de protección de pagos

Los seguros de protección de pago se han convertido en un elemento habitual en los préstamos, especialmente los ligados a la hipoteca. Existen varios tipos, aunque el más extendido es el seguro de vida ligado al préstamo. En general no se trata de seguros legalmente obligatorios y eliminarlos puede servir para aumentar el dinero que se destina al pago de la deuda. De todas formas, conviene evaluar detenidamente esta opción, ya que implica un alto riesgo.

6- Unificar la deuda

Esta es una de las alternativas ‘de moda’ en los últimos meses ante la subida de los tipos de interés. Su funcionamiento es sencillo: se unifica la deuda bajo un mismo crédito (habitualmente la hipoteca) para tener que pagar unos intereses más bajos y al mismo tiempo suele alargarse el periodo de pago. Se trata de una solución de emergencia, ya que en realidad el cliente puede terminar pagando más al final de la vida del préstamo. Además, esta opción elimina el resto de posibilidades anteriormente comentadas.

Envío de dinero: crecen las ofertas

El fenómeno de la inmigración en España ha cambiado tanto la composición demográfica del país como la económica, tanto nacional como de sus países de procedencia. El envío de dinero es una de las principales prioridades para muchos de estos ciudadanos. De hecho, en 2007 se enviaron un total de 8.135 millones de euros a otros países desde España.

Sin embargo, la crisis económica también está afectando a la capacidad de los extranjeros para enviar remesas y en el primer trimestre de 2008 sólo se han contabilizado 1.872 millones de euros en remesas, lo que supone un brusco descenso respecto al mismo periodo de 2007 y al último trimestre del año pasado. El motivo es la disminución de la renta disponible por parte de los residentes extranjeros, en muchos casos ligados al sector de la construcción. Por eso es importante conocer cuáles son las opciones para el envío de dinero y elegir la mejor oferta.

Existen diferente medios para enviar una remesa: las tradicionales empresas privadas, transferencias bancarias, el servicio postal y en los últimos tiempos internet e incluso el teléfono móvil. En España todavía es algo complicado comparar las diferentes ofertas para el envío de dinero, ya que su coste final dependen tanto del tipo de medio que se utilice, como de la empresa con las que se haga la transferencia y, sobre todo, del país al que se envía.

Sin embargo, existen algunas fórmulas para conocer las opciones de cada inmigrante. Una de ellas es Remesas.org, una organización sin ánimo de lucro que ofrece rankings con las mejores ofertas y los precios medios de cada remesa por país. En líneas generales el precio medio por enviar 150 euros era en octubre del pasado año de un 5,8% sobre esta cantidad.

En líneas generales, el sistema bancario, es la opción más segura y rentable. Prácticamente todas las entidades ofrecen esta posibilidad y sus requisitos normalmente se limitan a disponer de una cuenta para poder hacer la transferencias. Además, ya hay varios bancos y cajas de ahorro que han eliminado las comisiones al envío de remesas a determinados destinos, como es el caso de Santander o La Caixa, por citar dos ejemplos.

Evidentemente, este sistema también plantea sus inconvenientes. En primer lugar, la persona que recibe el dinero deberá desplazarse a la sucursal para cobrarlo, aunque también puede hacerlo a través de su tarjeta. En segundo, hay que tener en cuenta que la transacción no se realiza de forma inmediata, sino que en muchos casos deben esperar a que se produzca la transferencia internacional. Los bancos están trabajando para subsanar estos errores y así BBVA ofrece envíos en un máximo de 15 minutos. Además, empiezan a surgir productos específicos, como las Cuentas Claras Multipais, que permiten efectuar un envío mensual de forma gratuita.

Pese a todos, muchos inmigrantes recelan de los bancos y por eso se decantan por otros sistemas más tradicionales. El más habitual son las empresas remesadoras, que sobre destacan por su rapidez y accesibilidad. El problema en estos casos es el tipo de cambio que se aplica y que eleva su coste por encima de otras opciones como el servicio postal. Correos, Western Union y otras compañías disponen de este servicio de giros postales.

En España, la Asociación Nacional de Agencias para el Envío de Dinero (Anaed) agrupa a las pequeñas empresas del sector y es un buen lugar al que acudir en busca de información.

Al margen de estas opciones, siempre es posible recurrir a otros sistemas de transferencia informal de fondos como hawala. En realidad son la opción más barata pero no la más segura y se lleva a cabo a través de proveedores de servicios, conocidos como hawaladars.

En los últimos años también han proliferado otros medios que envían el dinero de forma virtual. Se trata de sistemas como Dineromail, PayPal o Skype, que básicamente manda dinero a través del email. La operación es más sencilla de lo que parece, basta con introducir el email del destinatario y el importe deseado en la cuenta PayPal del usuario y la transferencia se lleva a cabo sobre el salto de la cuenta o tarjeta de crédito asociada.

La operación es sencilla. Consiste en introducir la dirección de e mail del destinatario y el importe que se desea enviar. Por último, vamos a destacar que es necesario previamente haber realizado una transferencia desde la tarjeta de crédito hacia el depósito en la cuenta del sistema que estemos utilizando y desde donde se realizará el envío.

Cuenta Naranja ING Direct

Última actualización el 20 de agosto de 2009

La Cuenta Naranja de ING Direct es una de las más extendidas dentro de la oferta de cuentas remuneradas. Se trata de un producto que tras su última actualización ofrece un interés del 3 % TAE durante los cuatro primeros meses para nuevos clientes.

Una vez superado este periodo inicial la rentabilidad cae hasta el 1,98% TIN ó 2% TAE, el asociado en estos momentos a la Cuenta Naranja. Como es habitual, no cobra ningún tipo de comisión por mantenimiento, transferencias o ingreso de cheques, al igual que las mejores ofertas del sector.

Sin embargo, uno de sus grandes inconvenientes es que necesita contar con una cuenta asociada, es decir, una cuenta en otro banco y que no admite la domiciliación de recibos.

En términos generales, la Cuenta Naranja de ING Direct ha perdido fuerza conforme han aparecido nuevas ofertas en el mercado. Si bien su rentabilidad inicial es de las mejores, pero el tipo de interés que ofrece a partir de estos cuatro primeros meses no lo es tanto y obligaría a la contratación de algún producto complementario (por ejemplo un depósito) para obtener rentabilidades aceptables.

A su favor juega la facilidad para la contratación y un entorno sencillo de manejar.

En cualquier caso la mejor forma de comparar es acceder a la clasificación de las mejores cuentas remuneradas.

¿Depósitos o cuentas remuneradas?

Aunque las cuentas no dejan de ser un depósito a la vista, existen diferencias entre lo que comúnmente entendemos como un depósito bancario y una cuenta remunerada. De hecho, tras librar una guerra a tumba abierta en el mercado de los depósitos, las entidades financieras han desplazado el lugar de batalla al ámbito de las cuentas remuneradas.

En un momento en el que conseguir un crédito se ha convertido en una tarea más que complicada, los bancos y cajas de ahorro tratan de hacerse con el llamado pasivo de los clientes. Es decir, el dinero que no está invertido en bolsa sino que se encuentra depositado en los bancos. Las principales diferencias entre los depósitos y las cuentas remuneradas radica en su rendimiento (beneficios) y en el plazo de la inversión.

En este sentido, las cuentas remuneradas son depósitos a la vista. Funcionan como una cuenta corriente de la que es posible retirar el dinero o realizar una transferencia en cualquier momento y sin necesidad de notificación previa. Por el contrario, los depósitos suelen estructurarse a plazo, lo que implica que existe un periodo de vencimiento previamente establecido que hay que respetar.

Al final, un depósito obliga al usuario a invertir una determinada cantidad durante un tiempo preestablecido sin posibilidad de tocar ese dinero. En caso de hacerlo, perdería el rendimiento generado por ese capital. Mientras, las cuentas remuneradas sí permiten disponer de ese dinero. En cualquier caso, ambas son dos opciones de ahorro conservadoras con rentabilidades seguras pero modestas.

La rentabilidad de los depósitos varía en función del tiempo de permanencia. Así, cuanto mayor es el periodo de permanencia mayor es la rentabilidad, que suele medirse según el TAE. Para los depósitos a un mes, también llamados de alta rentabilidad, puede oscilar entre un 10% y un 11%, en tanto que para los de tres meses al horquilla es del 7% al 6% y para los de seis meses entre el 5,5% y el 4,5%.

Por su parte, las cuentas remuneradas sólo ofrecen una rentabilidad interesante durante los primeros meses. Actualmente iBanesto e ING compiten por ofrecer la más rentable con un interés del 6% TAE durante los primeros cinco meses. El problema es que a partir de ese momento el rendimiento se reduce al 3% en el mejor de los casos. De todas formas, sigue siendo un buen lugar donde tener un dinero al que el cliente desea tener acceso inmediato, ya que este tipo de cuentas, generalmente online, no suelen cobrar comisiones. Lo malo es que en muchas ocasiones tampoco permiten la domiciliación de recibos o no emiten tarjetas de crédito.

Necesito dinero ¿cómo puedo conseguirlo?

¿Quien no se ha hecho esta pregunta alguna vez? Aunque todo el mundo tiene nociones de cómo funciona el mundo de los bancos, préstamos, créditos e hipotecas, a la hora de la verdad muy pocos saben realmente los pasos que deben seguir a la hora de acudir a su entidad financiera y salir con “sí, de acuerdo” como respuesta.

El error más común es acudir al banco o caja de referencia con los ‘deberes’ sin hacer. En un momento en el que las entidades están cortando el grifo del crédito y endureciendo de las condiciones de préstamo es imprescindible ir a pedir dinero suficientemente preparado. En este sentido, no sólo se trata de llevar la documentación necesaria, sino más bien de saber en qué situación exacta nos encontramos y por qué cantidad podremos negociar.

El trabajo previo consiste en primer lugar en informarse acerca de las ofertas del mercado: ¿cuáles son los mejores préstamos? ¿qué entidades ponen menos trabas? ¿cuánto dinero me pueden dar?. En realidad esto deberíamos hacerlo de todas formas antes de lanzarnos a un ‘tour’ sin sentido por las sucursales bancarias.

El segundo gran paso es comprobar nuestro historial crediticia y nuestra capacidad de endeudamiento. En cuanto a la situación crediticia sirve para comprobar si tenemos o hemos tenido otros créditos y sobre todo si hemos sido buenos pagadores. Cada usuario es consciente de cuándo ha dejado o no de abonar sus préstamos, pero conviene por lo menos hacer un repaso mental. De todas formas el banco ya lo hará por nosotros. En este punto también es interesante acudir a los registros de morosos como Asnef o RAI para comprobar si nuestro nombre aparece en ellos y en caso de que así sea tratar de que lo eliminen (siempre que no tengamos efectivamente una deuda pendiente).

En este punto hay ciertos elementos que pueden jugar a nuestro favor o en nuestra contra como los cambios laborales (no suelen gustar a los bancos), el tipo de contrato y tiempo de permanencia en la empresa (indefinido y si supera el año mejor) o el número de tarjetas de crédito que hay en nuestra cartera (demasiadas será una mala señal), entre otros.

Después habrá que comprobar cuánto dinero podemos pedir. La cantidad no va a depender tanto de nuestras necesidades reales como de la capacidad de endeudamiento. Esta viene dada por nuestros ingresos netos (ingresos totales menos gastos) y por nuestro patrimonio. En términos generales la cuota mensual de un crédito no debe superar el 35% de las ganancias netas (lo ideal es que se establezca entre un 20-25%), aunque esta puede ser algo mayor si existen bienes con los que avalar el préstamo (vivienda, coche, objetos de valor…) o un avalista detrás.

Por último, habrá que justificar para qué utilizaremos el dinero y repasar los principales conceptos de los que se compone un préstamo para poder negociar sin perdernos en la jerga financiera y saber qué puntos son importantes y negociables y cuáles no. Entre los gastos de un préstamo se encuentran la comisión de apertura, por cancelación o amortización parcial y total, gastos de demora y comisión de estudio.

Con estas ideas claras ya sólo resta acudir a la sucursal vestido para la ocasión para dar una buena imagen y tranquilamente exponer al asesor financiero nuestra propuesta. A partir de ahí entrarán en juego las habilidades de negociación de cada persona. Sin embargo, hay una serie de consejos que nunca está de más recordar como visitar primero nuestra sucursal de referencia y hacer uso de la confianza y relación que desde hace tiempo tenemos con ellos. Visitar varias oficinas y mostrar interés por involucrarnos en la entidad, así como tratar de presionar al asesor cuando sólo quedan unas pocas ofertas.

Diferentes objetivos, diferentes cuentas corrientes

Uno de los consejos más repetidos en finanzas personales es que hay que ahorrar con un fin concreto y generalmente cuando una persona comienza a hacerlo no cuenta con un único objetivo sino con varios y cada uno de ellos con un horizonte de inversión diferente.

Por ejemplo, podemos empezar a ahorrar a largo plazo para la compra de un coche mientras también guardamos dinero para nuestros caprichos algo más caros a medio largo plazo y para otra serie de compras más a corto plazo además de crear un fondo de emergencias para cubrir eventualidades. Cada objetivo tiene su propio ‘timing y juntar todos el dinero en una misma cuenta puede ser peligroso para su integridad. De hecho, lo más normal es que terminemos malgastando el dinero en los objetivos más a corto plazo y se alarguen así el resto de metas.

Llegados a este punto una táctica interesante es tener una cuenta de ahorro independiente para cada fin. Evidentemente, lo primero que hay que hacer es dar con una entidad que no cobre el mantenimiento por la cuenta, ya que de otra prácticamente estaríamos perdiendo dinero por ahorrar. En este sentido lo más sencillo es acudir a la banca online, como ING Directo o Uno-e, por ejemplo. A algunas entidades tradicionales también se les ablanda el corazón si acudes con la nómina por delante, como Santander.

A partir de este momento sólo hay que confeccionar el plan de ahorro en función de nuestros objetivos y abrir una cuenta para cada uno de ellos. El modelo estadounidense de ING permite, entre otras cosas, establecer los ingresos mensuales que se se destinará a cada cuenta y, lo más curioso, renombrarlas a tu gusto (Vacaciones a USA o iPhone, por ejemplo).

Como cada objetivo tiene un horizonte distinto lo mejor es establecer una política de ahorro para cada uno en función de ese horizonte. En este punto no incluyo planes de pensiones o productos similares, que deberemos considerar aparte. Un ejemplo de distribución sería el siguiente:

  • Una cuenta corriente para gastos diarios (por ejemplo una cuenta nómina)
  • Una cuenta de alta remuneración e incluso los depósitos de alta remuneración para los objetivos a corto plazo (escapada de fin de semana y otros caprichos un poco más caros de lo normal). Las mejores cuentas remuneradas ofrecen intereses entre el 4,5 y el 5,5% TAE pero muchas ofrecen limitaciones temporales.
  • Una cuenta remunerada para los objetivos a medio-largo plazo (por ejemplo un portátil nuevo, vacaciones…).
  • Una cuenta para los objetivos a largo plazo. En este punto es donde mayores opciones existen y se pueden plantear desde invertir en un fondo garantizado hasta en depósitos a largo plazo y para los más arriesgados siempre queda la bolsa.

Las opciones para el ahorro a medio y largo plazo son muy amplias y como siempre dependerá del riesgo que estemos dispuestos a asumir. Partiendo de la base de que se trata de los ahorros para fines concretos lo lógico es ser relativamente conservador. En este punto se puede apostar por la contratación de depósitos de forma consecutiva. El problema es que no se puede ir añadiendo dinero, lo que choca un poco con el plan preestablecido. Otra opción sería invertir en un fondo de inversión garantizado, que sí ofrece esta opción, pero el problema vuelve a ser que en muchas ocasiones deberíamos olvidarnos de dividir el dinero.

Y es que hay que tener en cuenta que el sistema propuesto no es ni mucho menos el mejor si tenemos en cuenta la rentabilidad que obtendremos por el dinero desde un punto de vista objetivo. Sin embargo, para muchas personas es la única forma de controlar sus ahorros. Lo mismo ocurre con la idea de tener todo el ahorro en una misma entidad. Quizás no es lo más rentable, pero seguro que sí lo más cómodo.

Hipoteca Tipo Fijo 5,65% de Caja Navarra

La Hipoteca tipo fijo 5,65% nominal Caja Navarra (CAN) recupera un producto hasta hace poco tiempo olvidado, el de las hipotecas de tipo fijo.

La oferta de CAN supera a las hipotecas más baratas de interés variable teniendo en cuenta que el euribor está en el 5,39 por ciento a lo que hay que sumarle el diferencial que aplican los bancos y cajas de ahorros. El TAE del préstamo es del 5,81% y la duración máxima es de 40 años, muy por encima de la media del sector de tipo fijo, que con esos intereses ofrece hipotecas a 20 años en el mejor de los casos.

En cuanto al resto de condiciones, CAN cubre el 80% del valor del inmueble y establece unas comisiones del 0,2% por apertura (mejor que la media a tipo fijo) y un 2% en caso de cancelación total anticipada. Las amortizaciones parciales no están sujetas a ningún tipo de comisión siempre que no superen el 25% del capital pendiente de pago. A esto hay que añadir tres años de carencia, para evitar que los clientes paguen la parte proporcional de los intereses o el capital durante ese periodo.

En líneas generales la Hipoteca Tipo Fijo de CAN supera con creces al resto de productos a tipo fijo y de hecho ahora mismo se posiciona como una buena opción incluso contra las hipotecas de tipo variable. En un entorno de tipos de interes altos sirve para cubrirse ante eventuales subidas del euribor. La previsión en este sentido es que el índice de referencia hipotecario permanezca en máximos históricos durante algunos meses más y en cualquier caso la bajada no será producirá de golpe si no que será paulatina.

Bienvenidos!

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