Archivos del mes May, 2008
Publicado por Jose Trecet - 29/05/08 a las 11:05:19 am
Existen diferentes formas de cambiar de hipoteca, aunque actualmente las más utilizadas son la subrogación y la cancelación para constituir un nuevo crédito. La principal diferencia entre ambas es que con la primera simplemente cambia el acreedor, es decir, el banco o caja con el que está formalizada la hipoteca, y esto afecta decisivamente a las comisiones que habrá que pagar.
El proceso en estos casos consiste en acudir a otra entidad financiera, lograr una mejora de las condiciones hipotecarias y acudir después al banco donde tenemos la hipoteca con esta propuesta, que debe ser una oferta vinculante, para pedir la subrogación del crédito.
Lo que pocos usuarios saben o tiene en cuenta es que en los casos de subrogación, el banco tiene la opción de igualar las condiciones que ofrece la otra entidad para retener al cliente. Se conoce como el derecho a enervar y está recogido en la Ley 41/2007 de Regulación del Mercado Hipotecario. Según el texto, el banco cuenta con quince días para igualar la oferta presentada por al otra entidad, paralizar el proceso de subrogación y retener a su cliente, con el que realizaría una novación (modificación) de las condiciones del préstamo para adaptarlo a la nueva oferta.
En este sentido, la entidad sí que tendría derecho a retener forzosamente al usuario, pero por lo menos lo haría con una mejora sustancial de las condiciones. El mayor problema de este proceso es que puede alargarse en el tiempo si el banco decide ‘enervar’, además de que siempre puede reservarse la posibilidad de revisar las condiciones del crédito. De hecho, hay varios clientes que han comenzado a quejarse de las prácticas ‘coactivas’ de algunas entidades bancarias cuando solicitan la subrogación de su hipoteca.
Publicado por Jose Trecet - 29/05/08 a las 10:05:54 am
Se trata de la hipoteca con el diferencial más bajo del mercado y un atractivo nombre. La Hipoteca Rompedora de Deutsche Bank es la apuesta de la filial española para hacerse un hueco en este mercado, aunque con un tipo de público muy definido: clase alta y con recursos. Por eso cuenta con una serie de requisitos muy exigentes, tanto en lo referente al propio crédito como a las condiciones de contratación.Para empezar, no financia cantidades inferiores a los 200.000 euros y como mucho alcanza el 80% del valor de la vivienda en el caso de nuevas compras. Para las subrogaciones la cuantía desciende a 120.000 euros, aunque es necesario que la hipoteca tenga más de cinco años de vida. Se trata de cifras elevadas, sobre todo teniendo en cuenta que según diferentes estudios la hipoteca media en España es de 150.000 euros (aunque este es otro dato que no deja de suscitar polémica).
Para poder ofrecer el diferencial más bajo del mercado Deutsche Bank impone una serie de condiciones que restan buena parte del atractivo al producto y lo hacen accesible sólo a unos pocos. Algunos de estos requisitos entran dentro de la lógica como puede ser la domiciliación de la nómina o la contratación de un seguro de hogar o de vida, mientras que otros son algo más ‘especiales’: Este es el caso de la obligación de mantener un saldo medio mínimo en cuenta o la de efectuar un gasto superior a los 3.000 euros anuales con la tarjeta de crédito. A todo esto hay que añadir la aportación mínima de otros 3.000 euros a un plan de pensiones. Así, la entidad recupera con creces lo que deja de ingresar por su diferencial de Euribor +0,17%.
Publicado por Jose Trecet - 27/05/08 a las 11:05:40 am
Es normal que en el momento de abrir una nueva cuenta en el banco o incluso de firmar una hipoteca se ofrezca-imponga la contratación de una tarjeta de crédito. En estos casos la pregunta que debes hacerte es ¿realmente necesito una tarjeta de crédito? ¿En qué casos puede serme útil? ¿No basta con una tarjeta de débito? Teniendo en cuenta que cada español guarda en su cartera una media de cuatro tarjetas la respuesta a la primera pregunta es clara, pero conviene ir un poco más allá.
Las tarjetas de crédito son, como su propio nombre indica, un instrumento para obtener crédito a través de una especie de préstamo. Su principal diferencia con las tarjetas de débito es que con éstas los pagos se cargan directamente y de forma inmediata a la cuenta bancaria, mientras que las en primeras este pago se aplaza durante un tiempo (generalmente un mes). En el fondo, es una forma de obtener un dinero que todavía no tenemos, es decir, de endeudarse, aunque también puede considerarse como un adelanto a un capital del que podremos disponer en poco tiempo.
Para la vida cotidiana no es necesario contar con una tarjeta de crédito, basta con la débito, que además suelen ser gratuitas y no tienen ningún tipo de cuota. Esta es, en el fondo, la mejor fórmula para controlar el gasto y no consumir por encima de nuestras posibilidades. Sin embargo, sí que es recomendable contar con una tarjeta de crédito dentro de la familia para determinado tipo de situaciones. En primer lugar, es un recurso para hacer frente a una eventual falta de liquidez en caso de emergencia (aunque luego los intereses sean muy superiores a los de un préstamo personal) y en segundo, existen una serie de servicios que sólo se pueden contratar con este tipo de tarjetas como el alquiler de coches o las reservas en algunos hoteles.
Además, también ofrece una serie de prestaciones adicionales como el seguro de viaje que hacen recomendable contar por lo menos con una tarjeta de crédito en casa. A esto hay que añadir otro tipo de promociones eventuales, programas de puntos, descuentos, etc que sirven para añadir atractivo a este producto. En estos casos el uso de la tarjeta de crédito puede servir para ahorrar, aunque por su naturaleza plantea al mismo tiempo un problema sobre el control del gasto.
En general, las situaciones en las que será estrictamente necesario el uso de la tarjeta de crédito son limitadas y, si bien conviene tener una en casa, también es recomendable ser ‘disciplinado’ a la hora de utilizarla. Si no tienes intención de endeudarte es mejor evitar la tentación, a no ser que seas capaz de utilizarla con rigor espartano’ y beneficiarte así de promociones de puntos e incluso de ese adelanto de crédito.
Publicado por Jose Trecet - 26/05/08 a las 03:05:00 pm
La subida del Euribor y el aumento del coste de la vida vía inflación están poniendo en una situación delicada a muchas familias españolas que ven como su factura hipotecaria ha crecido desmesuradamente en lo que va de año. A esto hay que añadir el endurecimiento de las condiciones crediticias por parte de la gran mayoría de bancos y cajas de ahorro. Llegados a este punto muchos pequeños ahorradores ven en los créditos rápidos y tarjetas de crédito una escapatoria a sus problemas (en muchos casos no es más que una huida hacia adelante), mientras que otros apelan a una ampliación del plazo de la hipoteca o de la propia hipoteca. Existen varias salidas para evitar el impago o salir de las listas de morosos y una de las que más éxito ha tenido en los últimos años es la reunificación de préstamos.
Según un estudio de la Agencia Negociadora de Productos Bancarios el 52% de los españoles hipotecados está sopesando la posibilidad de unificar sus deudas para reducir la cuantía que paga mensualmente no sólo por su hipoteca sino también por otros préstamos personales y créditos al consumo. Esto supone un importante aumento de 20 puntos respecto a 2007 y pone de manifiesto las dificultades de las familias españolas para hacer frente a sus deudas. En este sentido hay que apuntar que la unificación no es una mala opción en sí misma, todo dependerá de las circunstancias personales del ahorrador y de las condiciones que consiga negociar. Lo que sí es necesario es saber cómo funciona, sus ventajas y desventajas generales. Básicamente, informarse antes de firmar o contratar cualquier tipo de producto financiero.
Lo primero que todo ahorrador debe tener claro es cómo funciona la unificación de créditos y cómo consiguen reducir las cuotas mensuales. El procedimiento general es sencillo, se cancelan los préstamos del cliente, que pasan a unificarse bajo el préstamo de la hipoteca. Es decir, se amplia el importe de la hipoteca para hacer frente al resto de deudas y beneficiarse así de las mejores condiciones de este tipo de préstamos. Al mismo tiempo, también suele ampliarse el plazo de pago. Resumiendo y simplificando al máximo la operativa, consiste en pagar menos cada mes a cambio de hacerlo durante más tiempo, es decir, asumir un mayor pago de intereses a largo plazo.
Buena parte de la rentabilidad de esta acción dependerá de las condiciones que se obtengan en la negociación con la entidad seleccionada. Los intereses totales una vez unificadas las deudas siempre serán menores, pero esto se ‘compensará’ por un periodo de amortización más amplio. A esto hay que añadir los costes derivados de el proceso de cancelación y contratación. Así, habrá que hacer frente al pago de las comisiones por cancelación (suelen situarse entre el 1,5 y el 3% del capital), la de contratación (entre el 0% y el 1,5%) y la comisión de intermediación (hasta el 7% en los peores casos). Además, en ocasiones también habrá que sumar gastos de tasación del inmueble.
Todos estos gastos son precisamente lo que obligan a tomar precauciones e informarse antes de firmar la unificación de la deuda. En cualquier caso, como mencionaba anteriormente, no es una opción desdeñable. En primer lugar permite acceder a las mejores opciones del mercado sin tener que limitarse a un sólo banco y, sobre todo, ofrece la oportunidad de personalizar los pagos mensuales. Eso sí, siempre debe de ser la última opción y hay que pedir toda la documentación y un desglose detallado de todos los gastos. Y es que las entidades que ofrecen estos servicios no suelen estar sujetas al control del Banco de España. Además, cuando la situación económica no es boyante hay que evitar volver a endeudarse. Y sobre todo saber que aumentarán las comisiones que habrá que pagar, así como el periodo de amortización, lo que al final supondrá pagar más por el mismo dinero.
Publicado por admin - 22/05/08 a las 11:05:24 am
Apoyado en la imagen de Rafael Nadal, al que también utilizan para promocionar el préstamo 15-30-40, Banesto pone en el mercado la Tarjeta Match Point cuya principal característica frente a otros productos es las ventajas que ofrece a la hora de realizar viajes. No en vano su lema es ’sigue a Nadal por todo el mundo’
Para empezar, la oferta de lanzamiento de esta tarjeta de crédito contempla el regalo de dos billetes de avión de ida y vuelta para dos personas a Amsterdam, París, Lisboa, Roma o Londres con los primeros 1.500 euros de gasto. Además, la tarjeta concede acceso a 500 salas VIP de diferentes aeropuertos en todo el mundo a través de la tarjeta Priority Pass que está asociada a la tarjeta Match Point por facturar un mínimo de 300 euros. La tarjeta también permite acumular puntos en el Programa Premium Class (1 punto por cada 10 de gasto) por la compra de dichos billetes y por otras operaciones con otras tarjetas Match Point. Más tarde esos puntos podrán canjearse por billetes de Tren de Alta Velocidad, ademas, por supuesto, de hoteles, alquiler de coches y un largo etcétera.
La tarjeta Match Point lleva aparejado un servicio de seguridad gratuito que, entre otras cosas, avisa por SMS de todos los pagos superiores a 30 euros.
Si por el momento esta tarjeta ofrece interesantes ventajas para determinar su valor final habrá que fijarse en las comisiones y servicios que ofrece en el préstamo de capital, fin último de la mayoría de tarjetas de crédito. En primer lugar cabe destacar que esta tarjeta admite diferentes formas de pago, a fin de mes, porcentual o cuota fija. La cuota anual es de 70 euros, pero puede pagarse con los puntos conseguidos.
En cuanto a otras condiciones, el interés por pago aplazado es del 1,3%, un interés del 3% por retirada de efectivo y 30 euros por reclamación por impagos. En general, se trata de una tarjeta que puede tener su utilidad para aquellas personas que realmente estén dispuestas a utilizarla como forma de pago habitual para después beneficiarse del programa de puntos, aunque en mi opinión existen mejores ofertas en el mercado. Eso sí, uno de los mejores regalos de bienvenida.
Publicado por Jose Trecet - 20/05/08 a las 04:05:04 pm
La guerra por el pasivo que mantienen bancos y cajas de de ahorro como opción para buscar financiación ante la crisis de crédito también en el mercado interbancario está sirviendo para impulsar a productos que hasta hace poco estaban en un segundo plano. Se trata de los depósitos bancarios, una de las herramientas más tradicionales y recurrentes para los inversores más conservadores. Las turbulencias e incertidumbre que todavía reina en el mercado bursátil también están ayudando a que los depósitos vivan una pequeña etapa de bonanza.En este escenario los depósitos se han convertido en una de las estrellas de bancos y cajas de ahorro junto con las llamadas cuentas nómina. El objetivo de las entidades financieras no es otro que el de captar los ahorros de los pequeños inversores y en muchos casos robar clientes a la competencia. La oferta es de lo más variada aunque en términos generales cuanto mayor es el tipo de interés menor es la duración del depósito. En la actualidad existen diferentes tipos de depósito: Depósitos bancarios a plazo fijo en euros, depósitos en divisas y depósitos estructurados. El primero es la opción más tradicional. El cliente deja un dinero en el banco durante un periodo concreto y recibe un beneficio previamente pactado al final del mismo. El segundo es exactamente igual, sólo que se contrata en otra divisa y por lo tanto se asume un riesgo más, en este caso monetario. Por último, los depósitos estructurados, que están siendo unos de los más exitosos, presentan un diseño organizado en estructuras de derivados. Básicamente funciona igual que los anteriores sólo que en este caso la rentabilidad no está asegurada en su totalidad y suele supeditarse al cumplimiento de algunas condiciones, generalmente el desarrollo de un índice, cartera de valores, divisas o materias primas.
En cualquier caso ahora es un buen momento para ‘sacar tajada’ de esta guerra por el pasivo. Por una parte se puede lograr un rentabilidad razonable por una inversión sin ningún tipo de riesgo a la espera de que el panorama económico mejore y sea más seguro regresar al mercado bursátil para aquellos que operen en Bolsa o saltar a otro tipo de producto.
Los que mejores opciones ofrecen son los llamados depósitos de alta rentabilidad, que generalmente se ofrecen al plazo de un mes y muchas veces como parte de un programa de bienvenida a nuevos clientes. Entre ellos destaca el Depósito 1+1 de Bankinter que ofrece una rentabilidad del 11%. Como hemos recalcado anteriormente, cuanto mayor es el tiempo de contratación menor la rentabilidad TAE. De esta forma, para los depósitos a tres meses la mejor rentabilidad la ofrece Activo Plus de Activobank con un TAE del 7%, en tanto que para los depósitos a seis meses el que sobresale es Tudepósito Flexible a 6 Meses de Bancaja con un TAE del 5,12%.
También existen depósitos con un periodo de contratación mayor, pero pueden verse excesivamente afectados por el incremento del IPC. Por otra parte seis meses es un lapso temporal que puede venir bien a aquellos ahorradores con unos recursos limitados que no saben a ciencia cierta si necesitarán su dinero a corto plazo.
Publicado por Jose Trecet - 19/05/08 a las 03:05:47 pm
En 2007 se contabilizaron un total de 940 millones de operaciones con tarjetas de crédito, un 423% más que en 2000, según datos del Obserbatorio de Medios de Pago con un importe medio por compra de 66,37 euros. En tanto las tarjetas de crédito se utilizaron un 294% en estos últimos siete años hasta alcanzar los 844 millones de rtansacciones con un coste medio de 47,71 euros. Estos datos sirven para ilustrar el terrible avance del sector en el nuevo milenio, algo que no debe extrañar teniendo en cuenta que cada español acumula una media de cuatro tarjetas en su cartera.
Todos estamos familiarizados con el uso del dinero de plástico, pero ¿realmente sabemos cómo funciona? La respuesta no está tan clara. En primer lugar conviene aclarar que existen dos tipos de tarjetas bancarias: de débito y de crédito. La diferencia es el modo en que se utiliza el dinero. Así, las primeras actúan directamente contra el dinero que el cliente tiene en su cuenta corriente. Es decir, sólo se puede gastar lo que hay en la cuenta bancaria y son las más utilizadas para sacar dinero de los cajeros o realizar pequeñas compras. Las segundas, como su propio nombre indica, sirven para financiar las compras. Su principal característica es que permiten gastar más dinero del disponible en la cuenta hasta un límite fijado por emisor.
Desde el punto de vista de la economía doméstica, el uso de las tarjetas de débito resulta prácticamente inofensivo: no podremos gastar lo que no tenemos y por lo tanto no podremos endeudarnos. No ocurre lo mismo con las tarjetas de crédito, que sí nos porporcionana la posibilidad de consumir por encima de nuestras posibilidades. En el fondo, no es más que un instrumento más para endeudarnos. Su funcionamiento básico es el siguiente: la entidad nos ‘presta’ un dinero durante un periodo de tiempo, generalmente a un mes vista, que luego retiran de nuestra cuenta cuando se alcanza ese periodo de liquidación. Si esta cuenta tiene fondos, perfecto, no hay comisiones, pero si sobrepasamos esos fondos o decidimos aplazar el pago, habrá pagar los intereses.
Sin embargo, también existentes diferentes modalidades de amortización. La más habitual es la del 100% del crédito dispuesto a mes vencido. Es decir, se paga todo lo prestado a final de mes. Otra posibilidad es establecer una candidad fija, lo que supone establecer el importe máximo que pagamos cada mes y la última es pagar un porcentaje sobre lo dispuesto. Al final, lo que hay que tener en cuenta es que si nos retrasamos en el pago o si simplemente financiamos una compra habrá que hacer frente a una serie de intereses por el dinero prestado. El desconocimiento por parte de muchos clientes de qué intereses tienen que pagar y qué tipo de comisiones se cobran es uno de los mayores problemas aparejados a contar con una tarjeta de crédtio
Y es que muchas personas utilizan de forma indistinta su tarjeta de crédito y de débito sin tener en cuenta que cada una tiene unos usos específicos. En el caso de las tarjetas de crédito conviene saber que existen una serie de comisiones por emisión y renovación, así como por disposición de efectivo en cajeros automáticos. De la misma forma suelen cobrar una cantidad fija en caso de reclamación y una cuota anual por mantenimiento. Estos costes aparejados hacen que tengamos que realizar un uso cuidadoso de las tarjetas de crédito.
Si bien es conveniente contar por lo menos con una tarjeta de crédito para afrontar algunas operaciones que no se pueden llevar a cabo con las de débito, tampoco es recomendable ir más allá y tener la media de cuatro con las que contamos los españoles. De hecho, los intereses que se paga al banco por el aplazamiento de los pagos son muy altos y en muchos casos las fechas de liquidación demasiado ajustadas a los días de cobro. Es decir, que si por ejemplo se liquidan en los cinco primeros días de mes y surge algún tipo de problema con la nómina, puedes encontrarte en un apuro. En cualquier caso, el mayor problema, como suele ocurrir casi siempre, es contar con un poder adquisitivo mayor al real.
Publicado por admin - 16/05/08 a las 05:05:45 pm
Recientemente iBanesto ha dado un vuelco a su imagen con el lanzamiento de lo que desde la entidad llaman el ‘Low cost banking’ y su nuevo lema de ‘gastamos menos para darte más’. El cambio de la filial online de Banesto también ha supuesto el lanzamiento de nuevos productos que en teoría sirven para demostrar el espíritu que a partir de ahora regirá a la entidad. La Hipoteca Azul es uno de los más representativos.
iBanesto ofrece su hipoteca azul en dos modalidades, subrogación y nueva contratación, aunque en ambos casos el tipo de interés es variable referenciado al Euribor. Para las personas que traigan su hipoteca desde otro banco la principal ventaja es un diferencial de 0,33% respecto al Euribor, uno de los más bajos del mercado que apenas superan una decena de entidades. Así, el TAE resultante es del 5,08% para las operaciones de 120.000 euros a 15 años, que es el ejemplo que el banco toma como referencia. Lo malo es que la subrogación sólo se concede a las personas con un bajo perfil de riesgo bajo, algo que parece ser marca de la casa, puesto que Santander también lo pide para su Hipoteca 08.
En la parte positiva también se encuentra la inexistencia de comisiones de estudio y apertura, en tanto que para las de cancelación anticipada, amortización parcial y cambio de condiciones o garantía, se mantienen las de la hipoteca de referencia. La revisión del préstamo se realiza de forma anual y el plazo máximo es de 30 años con un importe mínimo a subrogar de 60.000 euros.
Como viene siendo habitual, este tipo de interés tan bajo lleva aparejada la contratación de un seguro multiriesgo del hogar y vida con Santander y la contratación de una tarjeta de crédito 4B. La tarjeta es el menor de los problemas, pero en el caso del seguro una vez más habrá que estudiar las condiciones concretas que plantea.
Aunque en general se trata de una Hipoteca que ofrece condiciones bastante ventajosas, su principal inconveniente respecto a otras es que no ayuda al cliente con ninguno de los gastos aparejados a la subrogación, lo que le hace perder puntos respecto a otras ofertas del mercado. Hay que tener en cuenta que uno de los mayores inconvenientes a la hora de cambiar de banco la hipoteca son las comisiones a las que hay que hacer frente y que pueden suponer el 3% del capital pendiente por amortizar.
Publicado por Jose Trecet - 14/05/08 a las 04:05:42 pm
Ahora que llega el buen tiempo y comienzan la época de bodas, bautizos y comuniones proliferan también un tipo de productos financieros con los que conviene tener cuidado. Se trata de los créditos rápidos, también llamados préstamos fáciles, que ofrecen multitud de entidades financieras. Como su propio nombre indica, su principal ventaja radica que la velocidad con la que se tramiten, sin apenas papeleo, (los hay que en menos de 48 horas) y lo relativamente sencillo que es acceder a los mismos, dado que las condiciones de contratación son mucho menos estrictas que en los grandes bancos.
El importe de este tipo de créditos no suele ser excesivamente elevado y rara vez supera los 6.000 euros, en tanto que el periodo de devolución se puede ajustar hasta 60 meses en la mayoría de los casos. Para facilitar los trámites tampoco suelen incluir ningún tipo de comisión de apertura, lo que los hace especialmente atractivos para personas con problemas financieros o que en un momento dado necesitan una cantidad de dinero no demasiado alta para afrontar un imprevisto o poder darse un capricho. Su gran atractivo pasa por unas cuotas mensuales asequibles, lo que ha disparado su demanda en los últimos años para usos tan dispares como vacaciones o comuniones.
Sin embargo, en estos casos conviene aplicar el refranero popular porque al final ‘nadie da duros a cuatro pesetas’ y estos créditos no son una excepción. El ‘truco’ está en unos intereses que rondan el 20% TAE y pueden ser del 25% en los casos más extremos. A esto hay que sumar posibles comisiones de cancelación o amortización anticipada, como en cualquier otro préstamo personal. Las entidades suelen disfrazas los intereses con unas cuotas relativamente bajas y haciendo hincapié en que el interés mensual apenas alcanza el 2%.
Así, por ejemplo, el crédito Direct Cash de Cofidis, uno de los pioneros en el mercado español, presenta un TAE máximo del 24,51%. Así, quien pida 6.000 euros a pagar en 24 meses abonará terminará abonando 7.560 euros. El Préstamo Mediatis opera de forma similar y para la misma cantidad y plazo ofrece un TAE del 21,56% con cuotas mensuales de 304 euros, por lo que se terminan pagando 7.296 euros. Los intereses crecen de forma alarmante cuanto mayor es el plazo de pago y a 48 meses el total a pagar en Cofidis ya asciende a 9.168 euros. A estas cantidades hay que sumar en muchos casos los seguros de protección de amortización que tiene como objetivo proteger al banco en caso de cualquier eventualidad.
La primera recomendación para evitar sorpresas es leer bien la letra pequeña de este tipo de préstamos fáciles y ante cualquier duda pararse a meditar. En este sentido conviene dejar de lado el coste mensual del crédito y fijarse en la cuantía total, que es lo que nos servirá para hacernos una idea de lo que realmente pagamos en concepto de intereses. Es decir, fíjese en el tipo de interés nominal y en el TAE anual. Como a la hora de firmar cualquier préstamo, también conviene acudir en primer lugar a nuestra entidad habitual y barajar diferentes ofertas de otras entidades. En este sentido es muy importante no dejarse llevar por las agresivas campañas de publicidad que siempre rodean a los créditos rápidos ni por el ‘calentón’ del momento, algo contra lo que alertan distintas asociaciones de consumidores.
En líneas generales hay que tener cuidado con este tipo de créditos rápidos. Debemos tomarlos como una de las últimas opciones, ya que pueden terminar generando un problema de impago a largo plazo. Como alternativas en caso de necesidad se puede estudiar la ampliación del plazo o del importe hipotecario (siempre que sea posible), o a dejar descubiertos en la tarjeta de crédito, por poner dos ejemplos.
Publicado por Jose Trecet - 13/05/08 a las 12:05:33 pm
Las subidas del Euribor han incrementado hasta en un 35% las cuotas mensuales que muchas familias tienen que pagar por sus hipotecas y muchas ya han empezado a pensar en fórmulas para aliviar su carga. La más común suele ser la de ampliar el plazo de la hipoteca, que en terminología legal se llama novación hipotecaria (cambiar alguna de las cláusulas de la hipoteca). La firma del acuerdo entre Gobierno, entidades financieras, notarios y registradores para la ampliación sin costes del plazo hipotecario de las familias más necesitadas está haciendo que muchas personas se planteen esta opción.
En concreto, el acuerdo elimina los costes de notaría y registro, así como las comisiones que habría que pagar al banco. Las entidades financieras calculan que la medida supone un ahorro superior a los 600 euros por familia, en tanto que desde el Ministerio de Economía y Hacienda cifran el ahorro en torno a los 350 euros, a los que habría que añadir los gastos de gestoría (otros 350 euros) que el usuario puede evitarse haciendo personalmente los trámites. De todas formas, la decisión final sobre conceder o no la ampliación hipotecaria corresponderá al banco, que deberá alcanzar un acuerdo con el cliente.
La medida estará en vigor durante los próximos dos años debido, entre otras cosas, a que sólo se trata de una solución coyuntural a los problemas de pago por parte de muchas familias españolas. De hecho, es necesario tener en cuenta distintos factores antes de alargar una hipoteca, algo que también han recalcado desde el Gobierno. Por eso han desarrollado una guía informativa donde se explica quienes podrán beneficiarse y el funcionamiento general de las ampliaciones hipotecarias.
Es necesario destacar que si bien alargar los plazos puede ser una solución para reducir los pagos mensuales, a la larga se terminará pagando una cantidad mayor, ya que los intereses siguen corriendo durante el periodo de ampliación. Así, el usuario termina pagando más intereses que con su crédito original.
Según datos de la Asociación Hipotecaria Española (AHE) alargar la hipoteca cinco años reduce cuota pero eleva un 13% el coste total. Así, para una hipoteca de 100.000 euros a 30 años el ahorro mensual en caso de alargarla cinco años sería de 30 euros, pero el importe que devolvería a la entidad aumentaría en casi 25.000 euros. Es decir, pasaría de pagar cerca de total de 190.000 euros (intereses incluidos) a 215.000 euros.
Como norma hay que tener en cuenta que cuando mayor sea la ampliación más se reducirá la cuota mensual, pero más crecerán también los intereses y por lo tanto la cuantía total del préstamo. Además, como precisa el Ministerio, en las hipotecas que ya tienen plazos largos la incidencia en la cuota mensual puede ser reducida.
En líneas generales, no es muy recomendable ampliar los plazos de la hipoteca a no ser que sea estrictamente necesario. Otra cosa es hacer lo mismo con el importe de la hipoteca para, por ejemplo, acometer reformas o comprar un coche. En estos supuestos sí puede resultar beneficioso porque el tipo de interés hipotecario suele ser menor que el de los préstamos personales.